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Regresar a Fase 1 o implementar restricciones moderadas? El dilema de Perotti

  • Foto del escritor: Fernando Coronel
    Fernando Coronel
  • 3 sept 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 21 nov 2020

La reunión de ayer miércoles, puso al gobernador santafesino en una encrucijada que deberá resolver contrareloj. El virus avanza, el recurso humano escasea, en el imaginario colectivo todos dan por hecho que que en las próximas horas la provincia regresará a la Fase 1 pero hay muchos que se resisten a esa posibilidad.


Las tensiones propias de la premura con que hay que tomar decisiones duras, fueron la constante de un miércoles que el gobernador seguramente recordará por mucho tiempo. Sabe que las miradas están puestas en él y que hoy la sociedad se debate entre dos extremos que, de momento, parecen irreconciliables: por un lado, está la gente que en su mayoría pertenecen a los sectores más vulnerables, y por el otro están los comerciantes, los referentes de las PyME`s y los empresarios. Unos piden que la cuarentena se endurezca y que el regreso a la Fase 1 sea inmediato. Los otros miran cómo su contabilidad se derrumba y amenazan con la desobediencia civil.

Sin embargo, las estadísticas no mienten y el aumento significativo de casos en la provincia y el aceleramiento del ritmo de contagios en las últimas semanas, encendieron una alerta roja especialmente en el sur santafesino. Este miércoles por la mañana se reunió en Rosario el Comité Central de Crisis. Con algunos de sus integrantes presentes y otros virtualmente, se dedicaron a analizar la situación a la vista de indicadores que preocupan y que, para ser rigurosos, también dibujan una situación que no es la misma en todo el territorio provincial y aunque el cuadro es preocupante en toda Santa Fe, está más que claro que hay sustanciales diferencias entre el norte, el centro y el sur. No obstante, a pesar de que en el sur la CoViD19 golpea con más fuerza; los casos están en ascenso en prácticamente todos los distritos.

Rosario alarma con un índice de positividad de más del 50%, lo cual significa que de cada 10 casos que se testean, al menos cinco son positivos. En otras ciudades del extremo sur de la provincia, la situación no difiere bastante y hay muchos distritos donde la detección masiva no se está realizando todavía. En el resto del territorio santafesino, ese índice desciende a la mitad. La ocupación de camas críticas también quedó en el centro de la escena: Rosario tiene un 80% de esos recursos ocupados, Venado Tuerto – el otro gran conglomerado del sur – tiene una ocupación muy baja, pero no cuenta con personal para atender la demanda. En Santa Fe, la ocupación es del 60%. En esta zona de la provincia, la duplicación de casos – con cierta bondad en la mirada – se da cada nueve días, mientras que en el resto de la provincia se encuentra sensiblemente por debajo de la línea deseable (15 días) y se ubica en once días.

"El panorama se agravó; eso es claro y preocupa. Estamos frente a otro escenario y todos estamos de acuerdo con ello; estamos cuesta arriba en esta curva que empezamos a transitar", dijo el ministro de Gobierno, Esteban Borgonovo. Así mismo, la buena noticia es la baja tasa de letalidad: 1,12. Claro que si el sistema sanitario se derrumba, este número va a cambiar para mal y ahí es donde comienza la pesadilla para Perotti.


Volver a Fase 1 o no volver: esa es la cuestión


La convocatoria al COE surgió del propio Perotti, quien llamó de urgencia a sus especialistas para tener un panorama más claro de cara a cumplir el objetivo de evitar que el sistema sanitario colapse. El gobierno santafesino tiene la mirada puesta en los recursos, pero también en el personal de salud. Es que hasta ahora médicos y enfermeros se mantuvieron en la primera línea de fuego y comienzan a mostrar el estrés propio de semejante tarea. O directamente escasean y arrastran al sistema a su colapso, como ocurre en Venado Tuerto. N ese contexto, lo que buscan, acaso siguiendo los lineamientos de la OPS, es disminuir la circulación de personas para frenar los contagios. El cónclave de científicos duró más de dos horas y la conclusión fue unánime: adoptar una serie de medidas restrictivas que permitan reencauzar el tema. A pesar del acuerdo, no todas las voces fueron idénticas y la orquesta por momentos desafinó. Al igual que lo que sucede en la calle, la “línea dura” susurra en el oído de Perotti una medida de choque, regresando ya mismo a Fase 1, al menos por 10 días, para tratar de retomar el timón en medio de la tempestad. Del otro lado hay un grupo que le grita al gobernador “Fase 3!”, lo cual significa la suspensión de varias actividades, en una especie de cuarentena muy administrada que sería, en definitiva, un retroceso moderado, teniendo en cuenta factores como franjas etarias, actividades económicas, salidas recreativas limitadas e impacto del virus en cada territorio; entre otros.

A media tarde de este jueves los expertos luchan por consensuar las sugerencias que se comprometieron a hacerle llegar al gobernador. Mientras, el rafaelino sopesa el precio que deberá pagar por cualquiera de las dos decisiones que tome, ya habló con los mandatarios de las dos principales ciudades de la provincia (Rosario y Santa Fe). Hasta este mediodía, aún no había marcado ningún número que comience con 3462, pero mira el teléfono y no lo descarta. Los científicos difícilmente cambien de parecer, y la última palabra siempre la tendrá Perotti. Hay un punto en el que tanto la “línea dura” como los gradualistas coinciden: decida lo que decida, deberá hacerlo urgente y por eso todo indica que el anuncio se haría entre esta noche y el fin de semana. Los resultados de lo que se ponga en práctica desde ese momento, se verán recién después del 17 de septiembre y allí Perotti sabrá finalmente si el horizonte se divisa una primavera más relajada o tan tempestuosa como el fin de invierno.

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