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La insoportable levedad de figurar

  • Foto del escritor: Fernando Coronel
    Fernando Coronel
  • 3 may 2021
  • 3 Min. de lectura

Escribe: Fernando Coronel - Periodista. Realizador Audiovisual

Por una casualidad del guion, el intendente estaba en la puerta del Palacio Municipal justo que se desarrollaba la intervención artística

Hace pocos días se celebró el 137º aniversario de la fundación de Venado Tuerto y, una vez más, los festejos estuvieron lejos del concepto tradicional, arreglados a los tiempos pandémicos con los que la Humanidad debe luchar. Desde el área de Territorialidad y Desarrollo Cultural, que dirige Miriam Carabajal, a fines de marzo aún guardaban la esperanza de poder realizar algún evento presencial, pero la segunda ola fue mucho más rápida de lo que se esperaba y hubo que acudir nuevamente a la virtualidad para los festejos. En ese marco, desde varios días antes del martes 26 de abril comenzaron a realizarse interesantes y simpáticas intervenciones artísticas en las que actores locales, representando a las figuras históricas de la ciudad, aparecían en distintos lugares de la ciudad y realizaban acciones breves y sencillas. Acaso una de las más sonadas fue la entrada del fundador de la ciudad, Eduardo Casey, al Concejo Municipal donde le entregó los planos históricos de Venado Tuerto a la edila Mariana Iturbide (UCR), descendiente de uno de los pioneros de la ciudad, don Pedro Iturbide.

En los días sucesivos, estas acciones se sucedieron en otros puntos de la ciudad y el 26 de abril, cumpleaños de Venado Tuerto, se llevó a cabo una intervención en el mismo palacio municipal que despertó la atención de todos los presentes, incluido el propio intendente Leonel Chiarella, quien se encontraba en el edificio. Como no podía ser de otra manera, de inmediato se sumó a la intervención artística, acompañando a la actriz que representaba a uno de los personajes de la puesta hasta su despacho y escuchaba algunos consejos de quien fuera el personaje central de la fonda que otrora funcionó donde se erige el edificio municipal.

Video de la intervención artística con motivo de los 137 años de la ciudad

Evidentemente, la puesta estaba guionada milimétricamente y, en ese contexto, es difícil suponer que Chiarella estaba en la puerta del palacio municipal por mera casualidad. Con un equipo de prensa ávido de imágenes en un año electoral: ¿Cómo resistirse a la tentadora propuesta de tantas cámaras y miradas? Casi imposible. De más está decir que el guion se ajustaba más a las escasas cualidades histriónicas del intendente y que, al igual que los diálogos serviles de la intervención, terminaron desluciendo el maravilloso trabajo de los artistas que, acaso acostumbrados al Arte como herramienta para indagar en las profundidades del ser, quedaron sujetos a la lógica del marketing político. Esta particular lógica queda en brutal evidencia cuando el personaje que lleva el hilo narrativo (un joven periodista de la actualidad) repite el guion que dice que la intervención está siendo presenciada por Chiarella y Carabajal para ir directamente a presentar a la machi, corporizada en el presente, que sin tapujos dispara “para eso vinimos, para sanar la Historia”. Una pretensión bastante alta, por cierto. Así, mitad política y mitad cultura, transcurrió la celebración pandémica de la fecha fundacional de Venado Tuerto.


El intendente, otra vez por casualidad interactuando con otro de los personajes de la recreación

Lógicamente, queda flotando la pregunta si la cultura debe subordinarse, integrarse o discurrir por andariveles diferentes a las necesidades político-partidarias del momento. Pero esa es una discusión que se deben los artistas y no el periodismo ni la crítica de espectáculos. No quedan dudas de que los tiempos que corren están dominados por la imagen y por lo mediático, ya incorporados como hechos culturales de la modernidad. Esto le permite a la devaluada dirigencia vernácula usar a la cultura para presentar en sociedad una imagen más relacionada con la estética publicitaria propia de los medios que con la concepción más tradicional del Arte. Cargada de simbolismos y guiños cómplices a la gestión, cualquiera haya intentado ser el mensaje, el flashmob con el que se intentó homenajear a la ciudad se desbarrancó al precipicio de la nada misma por una simple intervención fuera de contexto y un par de líneas tan desafortunadas como extemporáneas. Pero tal como se presentó no dejó de ser la medida de la incertidumbre existente entre varios mensajes sesgados de los cuales, al final de cuentas, sólo se recibirá uno: un intendente que llegó para sanar la Historia herida de una ciudad tuerta.







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