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CoViD y restricciones: Una vez más, Chiarella se rebela contra las decisiones provinciales.

  • Foto del escritor: Fernando Coronel
    Fernando Coronel
  • 11 may 2021
  • 10 Min. de lectura

Fuentes del Palacio Municipal confirmaron que el Gobierno de Venado Tuerto “no adhiere” a las medidas restrictivas determinada por las autoridades provinciales. No es la primera vez que el mandatario local hace oídos sordos a las recomendaciones sanitarias, poniendo en riesgo la salud de la ciudadanía. El Ejecutivo ya adelantó, a través del Ministerio de Seguridad que accionará contra las instituciones que no respeten la reglamentación vigente. El perfil de rebeldía, los controles y el cuidado de la imagen en un año electoral como síntesis de una gestión de la crisis vacía de contenidos y pobre en resultados

Por segunda vez en menos de dos años, el intendente Leonel Chiarella sale al cruce de un decreto del gobernador Omar Perotti, dejando en claro que poco le importa a salud de los venadenses o que, por lo menos, le importa menos que los intereses de comerciantes e industriales de la ciudad. Según consigna el portal web Sur24, el mandatario local volvió a sentar postura y aclaró que el Gobierno de la ciudad no adhiere al decreto promulgado por la Casa Gris el sábado pasado. Desde el Palacio Municipal, sostuvieron que la decisión es “seguir acompañando el pedido de trabajadores de clubes, gimnasios y demás rubros afectados por el reciente decreto”. Al mismo tiempo fuentes del gobierno local aseguraron que la idea es no parar sino reforzar los controles que, hasta el momento, brillan por su ausencia.

Hasta el momento, las medidas restrictivas vienen siendo efectivas en todo el país y así lo demuestran los epidemiólogos, estadísticas en mano. En casi todos los distritos donde se aplicaron, las curvas de contagio ya muestran un amesetamiento que, aunque todavía alto, es alentador. Por el contrario, en aquellos conglomerados urbanos donde las indicaciones sanitarias no se respetaron, las curvas siguen siendo cada vez más preocupantes. Chiarella es un manifiesto y fiel observador de las políticas públicas de salud del jefe de gobierno de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta, convertido hoy por hoy en el emblema del “no pare” y era absolutamente previsible que decidiera seguir sus pasos. De hecho, el futuro candidato y actual presidente del Concejo, Juan Ignacio Pellegrini, fue uno de los defensores más acérrimos de la continuidad de las clases presenciales, a pesar de que las últimas informaciones objetivas, tanto en cantidad de nuevos casos positivos para coronavirus como de complicaciones, la franja de adolescentes y niños empieza a encender la luz roja para los médicos que ponen el cuerpo en el frente de combate contra la pandemia. Embebidos de un clima ajeno a la realidad, en las últimas semanas tanto el intendente como su concejal no perdieron oportunidad de mostrarse visitando escuelas y jardines, sin contar el difundido tour por los clubes del fin de semana pasado.

De decretos, reclamos y rebeldías adolescentes

Tanto el decreto nacional como el provincial, establecen que los municipios y comunas pueden solicitar endurecer las medidas restrictivas de acuerdo a la evolución de la pandemia en sus localidades, pero que no pueden dejar de cumplir lo que establecen las normativas superiores. La gran pregunta es: ¿Por qué la Provincia admite que el intendente de Venado Tuerto rompa las reglas de juego, lo publicite y, además, cargue contra las decisiones de Perotti sin más? No obstante, esta vez pareciera que habrá un manejo diferente de la situación y que la Casa Gris no está dispuesta a tolerar que no se cumplan las Normativas que emana y ya instruyó a quienes les corresponde el control para que actúen de acuerdo al decreto vigente. Ocurre que hay una situación convulsa en la provincia de Santa Fe. El Foro de Intendentes, de orientación radical, sentó postura sobre varios temas relacionados con el manejo de la pandemia y las restricciones. “Ya hubo una concesión con respecto a la presencialidad a clases, pero los muchachos quieren todo”, dijo una alta fuente de la Casa de Gobierno que agregó: “Esto deja con poco margen a los intendentes y presidentes comunales de las diferentes regiones. Por ejemplo, es paradójico que el intendente de Las Parejas, que tiene su sistema sanitario colapsado y que tuvo que derivar pacientes a Venado Tuerto y a Villa Constitución, por una parte, esté alineado con la postura del gobierno provincial y por otra envíe una nota pidiendo flexibilizar algunos rubros. Pasa que el intendente de Armstrong, al lado de su comuna, sale con declaraciones idénticas a las de Chiarella y eso lo deja sin mucho margen de acción en ese sentido si es que quiere evitar una situación social de mucha complejidad”. Para otra fuente, el Foro de Intendentes “claramente decidió bajar un discurso y es un discurso de sublevación”.


¿Por qué la Provincia admite que el intendente de Venado Tuerto rompa las reglas de juego, lo publicite y, además, cargue contra las decisiones de Perotti sin más? No obstante, esta vez pareciera que habrá un manejo diferente de la situación y que la Casa Gris no está dispuesta a tolerar que no se cumplan las Normativas que emana y ya instruyó a quienes les corresponde el control para que actúen de acuerdo al decreto vigente.

La promocionada nota de Chiarella

En ese contexto: ¿Qué fue realmente de la nota que Chiarella y su equipo enviaron a la Provincia? “Pólvora mojada”, dice un funcionario provincial, mientras otro asegura que la nota no fue presentada formalmente hasta el mediodía de este martes. Según esa fuente, el sonado pedido existe, pero carece de toda formalidad: habría llegado al ministro Corach a través de un WhatsApp, enviado el domingo a la noche, junto a un audio “totalmente tribunero”. El lunes a la mañana otro audio de la intendencia habría llegado a la casa de gobierno santafesina diciendo que le habían enviado un mensaje por el sistema de mensajería al titular de la cartera con los pedidos en cuestión. “Esto es algo bastante inusual y no es formal. Todos los presidentes comunales o los intendentes, envían sus pedidos formales a través de una nota, avalada por los COE regionales y, en todo caso, luego envían un mensaje para agilizar el trámite”, explica un funcionario. En rigor de verdad, lo corriente es que los pedidos surjan o estén avalados por los Comités de Emergencia de las regiones, ya que es una problemática que afecta no sólo a una localidad sino a varias de una zona determinada e impacta especialmente en el sistema sanitario de una de ellas. En el caso de Venado Tuerto, con el efector privado más grande de varios kilómetros a la redonda y el único hospital de alta complejidad del departamento, la nota es una acción propia y exclusiva del Ejecutivo, sin el aval de los expertos en epidemiología, sin el visto bueno del COE y basado sólo en las presunciones estadísticas que indicarían que los casos podrían llegar a descender a límites admisibles si se mantiene la tendencia de las últimas semanas. “Sabemos que hay un suconteo de nuevos casos positivos muy importante en la ciudad, que ronda el 40%”, dice un médico que sospecha que “los números se confunden para justificar la apertura indiscriminada. Es fácil darse cuenta si observamos la ocupación de camas”. Un vecinalista apela al sentido común y señala: “Estamos peor que en la primera ola. Fijate que todos tenemos familias conocidas que están aislados o enfermos o conocen a algún vecino que está con CoViD”.

Así, sin fundamentos científicos, sin una presentación formal, sin consensos sociales fuertes, la nota del intendente sigue su curso marketinero de cara a las elecciones 2020.

Los controles

Una alta fuente del Ministerio de Seguridad, a cargo del venadense Jorge Lagna, explicó que las fuerzas que dependen de su órbita actúan como auxiliares de la Justicia, es decir que, si no media un pedido expreso de un fiscal, por ejemplo, no pueden controlar el cumplimiento de las normativas en el ámbito privado, aunque sostuvo que el mecanismo es un poco más complejo en los espacios públicos. “Estos temas están consensuados en la Mesa de Seguridad y allí no hubo un pedido formal ni informal del gobierno de Venado Tuerto para reforzar los controles o para colaborar con los mismos en espacios públicos. Desde acá lo que hacemos es velar por el cumplimiento del decreto en lo relacionado con la circulación de vehículos, entre otras cosas que nos competen específicamente”, indicó, al tiempo que enfatizó que “siempre tuvimos la predisposición de colaborar frente a estos pedidos e, incluso, hubo varios presidentes comunales de la provincia que nos solicitaron algún tipo de refuerzos, generalmente efectivos, para que garantizar el cumplimiento de los protocolos y nunca tuvimos problemas en brindarlo a pesar de que el recurso humano no es infinito”.

Para dejar en claro el cambio de actitud de la Casa Gris, el delegado del Ministerio de Seguridad, Sergio Maidana, ya puso blanco sobre negro y sentó postura: los clubes y gimnasios que no respeten las medidas, serán sancionados. Las penalidades están definiéndose este martes y significan un revés para las pretensiones del equipo municipal que ahora deberá definir si claramente llama a la desobediencia o modera el discurso y busca un consenso con la Provincia por canales más formales y menos político-partidarios.

Por otra parte, las actividades de deportes municipales fueron canceladas y no es un dato menor, precisamente porque dejan al descubierto el doble discurso. ¿Abrir los gimnasios no implica riesgos, pero mantener las actividades deportivas oficiales sí? Coherencia no pareciera ser una de las virtudes de esta administración.

Chiarella, el desobediente

En septiembre del año pasado y de cara al pico de la primera ola de la pandemia en la ciudad, el gobierno provincial decretó una serie de restricciones que incluían al departamento General López. A pesar de que la mayoría de las comunas entendieron el riesgo que significaba para la salud pública no obedecer estas imposiciones y rápidamente acataron las medidas, el intendente de Venado Tuerto salió al cruce con declaraciones que terminaron de incendiar el ánimo de los comerciantes que por esos días planeaban una movilización pidiendo que no se restringiese la actividad. Los dichos del intendente aquel 5 de septiembre (“no es el momento de frenar la actividad productiva, comercial y los oficios de la ciudad”) fueron un bidón de nafta sobre una mecha encendida. En los 21 días previos a la movilización, el promedio de contagios se ubicaba en 29.95 para trepar a 55.90 en los 21 días posteriores. Claramente, el impacto se notó y mucho. La oleada de repudios por tal actitud llegó a los medios porteños que se hicieron eco y activaron el aparato de comunicación del Municipio, que salió a mostrar lo beneficioso que era para la comunidad continuar con la normalidad, mientras pocos días después llegaba el pico de la ola con más de 150 contagios nuevos por día.

El segundo capítulo de la serie se vivió cuando a pocos días de que el gobierno nacional diera a conocer el decreto por el cual restringía varias actividades y al que el gobierno de Santa Fe adhiriera en abril pasado. En ese momento el intendente Chiarella solicitó al Ejecutivo provincial que habilite la actividad de los boliches y locales de diversión nocturna. Mientras esto ocurría, los médicos pedían desesperadamente bajar la circulación de personas y extremar los cuidados para frenar la ola creciente que amenaza al sur santafesino. El pedido no prosperó, pero cuando Perotti dictó el decreto con las nuevas medidas – en consonancia con el gobierno nacional – Chiarella se cuidó de no ser el encargado de los anuncios de desobediencia. En su lugar lo hizo el Centro Comercial e Industrial de Venado Tuerto a través de una serie de diapositivas que distribuyó generosamente a los medios y a la ciudadanía el aparato de prensa de la Municipalidad.

Y como no hay dos sin tres, una vez más el intendente venadense sale ahora indirectamente al ruedo comunicando que otra vez la decisión es ir en sentido contrario al que marcan no sólo las autoridades provinciales sino también el sentido común. A esta altura el rumbo que tomará la pandemia en la ciudad es incierto, lo cual significa que es el momento de extremar las prevenciones y despolitizar el tema si es que la intención incluye cuidar de la salud de la ciudadanía. Obviamente, Chiarella, el desobediente

En septiembre del año pasado y de cara al pico de la primera ola de la pandemia en la ciudad, el gobierno provincial decretó una serie de restricciones que incluían al departamento General López. A pesar de que la mayoría de las comunas entendieron el riesgo que significaba para la salud pública no obedecer estas imposiciones y rápidamente acataron las medidas, el intendente de Venado Tuerto salió al cruce con declaraciones que terminaron de incendiar el ánimo de los comerciantes que por esos días planeaban una movilización pidiendo que no se restringiese la actividad. Los dichos del intendente aquel 5 de septiembre (“no es el momento de frenar la actividad productiva, comercial y los oficios de la ciudad”) fueron un bidón de nafta sobre una mecha encendida. En los 21 días previos a la movilización, el promedio de contagios se ubicaba en 29.95 para trepar a 55.90 en los 21 días posteriores. Claramente, el impacto se notó y mucho. La oleada de repudios por tal actitud llegó a los medios porteños que se hicieron eco y activaron el aparato de comunicación del Municipio, que salió a mostrar lo beneficioso que era para la comunidad continuar con la normalidad, mientras pocos días después llegaba el pico de la ola con más de 150 contagios nuevos por día.

El segundo capítulo de la serie se vivió cuando a pocos días de que el gobierno nacional diera a conocer el decreto por el cual restringía varias actividades y al que el gobierno de Santa Fe adhiriera en abril pasado. En ese momento el intendente Chiarella solicitó al Ejecutivo provincial que habilite la actividad de los boliches y locales de diversión nocturna. Mientras esto ocurría, los médicos pedían desesperadamente bajar la circulación de personas y extremar los cuidados para frenar la ola creciente que amenaza al sur santafesino. El pedido no prosperó, pero cuando Perotti dictó el decreto con las nuevas medidas – en consonancia con el gobierno nacional – Chiarella se cuidó de no ser el encargado de los anuncios de desobediencia. En su lugar lo hizo el Centro Comercial e Industrial de Venado Tuerto a través de una serie de diapositivas que distribuyó generosamente a los medios y a la ciudadanía el aparato de prensa de la Municipalidad.

Y como no hay dos sin tres, una vez más el intendente venadense sale ahora indirectamente al ruedo comunicando que otra vez la decisión es ir en sentido contrario al que marcan no sólo las autoridades provinciales sino también el sentido común. A esta altura el rumbo que tomará la pandemia en la ciudad es incierto, lo cual significa que es el momento de extremar las prevenciones y despolitizar el tema si es que la intención incluye cuidar de la salud de la ciudadanía. Obviamente, el año electoral hace que casi todo el arco político viva en una burbuja de fantasías y busque una imagen prolija y despejada de potenciales conflictos, de modo que casi no hay voces que se expresen concretamente sobre las reiteradas rebeldías del joven sentado en el sillón de Aufranc. Lamentablemente, para unos y otros, la Historia no suele detenerse en pequeñeces tales como una elección más o menos.

Las actividades de deportes municipales fueron canceladas y no es un dato menor, precisamente porque dejan al descubierto el doble discurso. ¿Abrir los gimnasios no implica riesgos, pero mantener las actividades deportivas oficiales sí? Coherencia no pareciera ser una de las virtudes de esta administración.

Con un manejo de la pandemia “a lo Bolsonaro”, minimizando o negando los efectos de la CoViD19, sin voceros ni operadores políticos válidos desde la salida de Diego Milardovich a comienzos de este año, sin un verdadero comité de crisis; el joven que llegó al Palacio Municipal prometiendo imponer orden en una ciudad supuestamente caótica, sigue obstinado en complacer a los afectos partidarios más cercanos, confiando en que los “likes” de las redes sociales le son suficientes para la construcción del Poder. Apenas a unas pocas cuadras de su despacho, en el hospital nodal, el sistema sanitario tambalea peligrosamente… Pero él no escucha… Y lo demuestra cada que puede.

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