El Gobierno de la ciudad gastará en 2021 más dinero en publicidad que en cámaras de videovigilancia
- Fernando Coronel

- 18 jun 2021
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 20 jun 2021
Los datos surgen del presupuesto anual. Entre el Plan de Publicidad Anual, la Comunicación Institucional y la Radio Pública el gobierno de Leonel Chiarella gastará en propaganda 7.450.000 pesos, mientras que destinará sólo 6 millones a las cámaras de videovigilancia. La suma de conceptos publicitarios es un 372% más de lo que se invertirá en honorarios médicos.

El proyecto de presupuesto 2021, que recién fue aprobado en los últimos días de abril de este año por el Concejo Municipal mediante la Ordenanza 5324/21, prevé una erogación de 5 millones de pesos para gastos del Plan de Publicidad Anual y destina casi el mismo monto (6 millones de pesos) para la instalación de cámaras de seguridad durante el año en curso. La cifra otorgada al equipamiento más sensible del sistema de seguridad de la ciudad de Venado Tuerto se iguala completamente con el de gastos publicitarios cuando se suma el millón de pesos que recibirá para su funcionamiento otro apéndice del aparato propagandístico de la Municipalidad, la Radio Pública. Por otra parte, el Gobierno de Venado Tuerto erogará 1.450.000 pesos en concepto de “comunicación institucional”, totalizando así y a grosso modo, la suma de 7.450.000 dirigidos al solo efecto de publicitar su gestión.
En realidad, el dinero destinado a publicidad oficial no es desapropiado si se tiene en cuenta la importancia de difundir los actos de Gobierno, pero es desproporcionado si se considera que es un monto mayor al que se desembolsará para garantizar la seguridad de todos los venadenses, un tema que es candente y que fue eje de la campaña electoral que catapultó al intendente Chiarella al sillón de Aufranc.
Los casi siete millones y medios dirigidos a propagandear la gestión radical suenan aún más desproporcionados si se consideran otros conceptos, como honorarios médicos (para los cuales se asigna 2.000.000 de pesos) o insumos médicos (con una partida de 250 mil pesos): cifras verdaderamente exiguas en tiempos de pandemia. Puesto en otros términos, para la gestión de Leonel Chiarella la publicidad es más importante que las cámaras de seguridad, el sueldo de los médicos o los insumos de los Centros de Atención Primaria de la salud. Los efectos de esta política se notan a simple vista y explican por si solos el poderoso blindaje mediático que goza la Gestión.
Una fuente muy cercana a la intendencia develó a Ciudad Cero que en 2020 la erogación dirigida a los medios en concepto de pauta publicitaria fue en realidad de un millón de pesos mensuales, aunque en el presupuesto figuraba bastante menos. En junio del año pasado el concejal de Venado Renace, Darío Jeannot, pidió informes al Municipio acerca de cuánto se gastaba en publicidad y cómo estaba distribuida la pauta. A pesar de que su proyecto fue aprobado por unanimidad, desde el Palacio Municipal nunca respondieron.
Para la gestión de Leonel Chiarella la publicidad es más importante que las cámaras de seguridad, el sueldo de los médicos o los insumos de los Centros de Atención Primaria de la salud. Los efectos de esta política se notan a simple vista y explican por si solos el poderoso blindaje mediático que goza la Gestión.
Otro detalle interesante es quién tiene a su cargo el manejo de los fondos destinados a la comunicación oficial, al menos desde lo formal. Según el decreto 278/19 del 11 de diciembre de 2019, la subsecretaría de Comunicación de la Municipalidad de Venado Tuerto quedó bajo la responsabilidad del Tec. Fernando Manuel Alonso, dependiendo de la Jefatura de Gabinete, a cargo del Prof. Diego Milardovich. Sin embargo, Alonso renunció a su cargo el 30 de abril de 2020 y su dimisión fue aceptada en julio de ese año mediante el decreto 081 del 21 de julio de 2020. Por lógica, entonces, el aparato de comunicación del Gobierno de Venado Tuerto recaía sobre la Jefatura de Gabinete, pero el 28 de enero de 2021 el responsable del área, Diego Milardovich, fue desplazado de su cargo por el intendente Chiarella y hasta la fecha no se designó un sucesor. No obstante, Alonso sigue fácticamente dirigiendo el área de Comunicación, pero -según una fuente muy allegada a la Intendencia – cumpliendo una especie de asesoría externa y facturando al Municipio por sus servicios. Alonso no sólo se dedica a manejar los contenidos, sino que también invierte parte de su tiempo en apretar a algunos medios. De hecho, Ciudad Cero recibió una llamada de advertencia, un domingo al mediodía, en mayo de 2020, por haber publicado en sus redes que el equipo de comunicación municipal había cometido un error ortográfico en uno de los ya celebérrimos cartelitos promocionales de la Gestión. La llamada quedó grabada y posteriormente hubo un cruce de mensajes poco feliz y exagerado para un hecho tan poco sustancial. Poco tiempo después, el 20 de octubre de 2020, en pleno pico de la primera ola y después de casi seis meses de haber renunciado a su cargo, la ira del ex subsecretario de Comunicación cayó sobre un medio local que reprodujo una información de este blog, la cual consignaba el colapso del Sanatorio San Martín y afirmaba que el Hospital Nodal se encontraba al 95% de su capacidad. Otro viejo periodista contaba a Ciudad Cero que los partes de prensa que envía el Gobierno de Venado Tuerto no pueden ser retocados ni aunque contengan un error ortográfico, semántico o sintáctico, sin que ello signifique un escándalo de parte del hombre que renunció en abril.
Los efectos de esta metodología de trabajo y de la fabulosa inversión publicitaria se nota a simple vista recorriendo las redes sociales de los medios locales que reproducen fielmente, con puntos y comas, todos los bandos municipales sin que una gran parte del periodismo local indague o repregunte sobre cuestiones muchas veces elementales. Salvo honrosas excepciones, la prensa vernácula simplemente replica y convierte en verdad incuestionable lo que alcanza la alevosía de panfletos de campaña. Es frecuente ver cómo se “venden” como logros de Gestión la limpieza de una cuneta o el bacheo de una calle (tareas naturales de una administración) y, por otra parte, como se guarda hermético silencio en torno a temas que hacen a problemáticas mucho más complejas como la seguridad o la salud de la población.

Un párrafo aparte merece el sitio web de la Municipalidad de Venado Tuerto. En enero de 2020 fue retocado, básicamente cambiando los colores y el nombre de Municipio de Venado por Gobierno de Venado Tuerto. Sin embargo, alrededor de un 40% del sitio arroja errores y dirige a páginas que directamente no existen. No es un tema menor. Por ejemplo, la página del intendente y la del organigrama nunca fueron subidas a la red, los sitios de interés de la ciudad no contienen ninguna información, los recorridos del TUP no se corresponden con la realidad y figuran cuatro líneas que no funcionan, la última nómina de personal fue subida en marzo de 2019 (bajo la Gestión anterior) y en el apartado de Gobierno Abierto casi ninguno de los tramites que promete pueden hacerse completos; aunque una innumerable cantidad de ellos pueden iniciarse en el enlace de “Tramites y Servicios”. El informe de gestión es un PDF de un folleto de campaña que está lejos de ser una rendición de cuentas de los hechos de Gobierno. Los Centros Comunitarios que figuran en el sitio oficial no fueron actualizados y siguen informando horarios y servicios que no brindan. También por acá se va el dinero de los contribuyentes.

En conclusión, el dinero público dirigido por no se sabe cabalmente quién a las fabulosas campañas de publicidad destinadas a crear una realidad virtual siguen saliendo puntualmente del Municipio, mientras que en lo que va del año no se amplió, por ejemplo, el sistema de seguridad de la ciudad. De hecho, en el discurso de apertura de Sesiones Ordinarias del Concejo Municipal, el intendente Chiarella anunció que se duplicarían las cámaras de videovigilancia, aunque promediando el año aún no se instaló ni una sola. Tampoco el sistema de Salud local fue reforzado, ya que las modificaciones que se concluyeron hasta ahora y que se promocionaron vastamente en la prensa local son meramente estéticas. Así las cosas, los vecinos de esta ciudad seguirán disfrutando de muchos bandos religiosamente repetidos, pero de muy pocos beneficios concretos que mejoren su calidad de vida.








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