WhatsApp: Qué hacer frente a los nuevos Términos y Condiciones
- Fernando Coronel

- 18 ene 2021
- 5 Min. de lectura

Después de la polémica por los cambios en sus Términos y Condiciones que regirán desde el 8 de febrero y de la irónica sugerencia del CEO de Telegram; recién el viernes por la tarde WhatsApp decidió salir al cruce de las versiones que circulan en torno a la seguridad y privacidad de los usuarios de la plataforma de mensajería más grande del mundo. Y es que sólo en 7 días las descargas del gigante de Zuckerberg cayeron más de un 11%, mientras que Telegram y Signal se dispararon estrepitosamente.
Pável Dúrov, es el cofundador de Telegram y la semana pasada dedicó un mensaje a través de su canal donde, en tono irónico, señaló: "Escucho que Facebook tiene un departamento completo dedicado a descubrir por qué Telegram es tan popular. Imagínese a decenas de empleados trabajando en eso a tiempo completo. Estoy feliz de ahorrarle a Facebook decenas de millones de dólares y regalar nuestro secreto gratis: respetar a sus usuarios”.
¿Cómo comenzó la historia?. Desde los últimos días del año pasado, los usuarios de WhatsApp comenzaron a recibir un mensaje que les advertía de los inminentes cambios en los Términos y Condiciones del servicio. El mensaje, que aparecía sobre todos los demás chat, ofrecía la opción de "Aceptar" o "Ahora no" (en algunos casos aparecía como "Luego" o "Declinar"). Pocos días después, la empresa avisó formalmente que quienes no acepten las nuevas condiciones, se quedarían sin su cuenta después del 8 de febrero.

Pàvel Dúrov, CEO de Telegram
Entregando el alma al diablo
Acostumbrados a aceptar sin leer demasiado, muchos usuarios dieron el OK sin dudarlo, pero días después las alarmas se encendieron. La publicación especializada PC Magazine explicó que detrás del inocente mensaje, en la letra chica, ya se advertía a los usuarios de un cambio fundamental. "Las nuevas condiciones permitirán compartir información adicional entre WhatsApp y Facebook y otras aplicaciones como Instagram y Messenger, como contactos y datos del perfil, pero no el contenido de los mensajes, que permanecen encriptados", señaló en un extenso artículo. Lo que no quedaba claro es que esos permisos que se concedían también permitían "compartir una amplia gama de información de sus usuarios con otras empresas de Facebook, que incluyen: Número de teléfono y otra información proporcionada en el registro (como el nombre), información sobre el teléfono, incluida la marca, el modelo y la empresa de telefonía móvil, dirección IP (que indica la ubicación de la conexión a internet) y cualquier pago y transacción financiera realizada a través de WhatsApp". Pero la cuestión va más lejos, ya que en una letra casi invisible de los Términos y Condiciones, WhatsApp advierte que "puede compartir cualquier dato cubierto por su política de privacidad, que podría incluir contactos, actualizaciones de estado, cuándo las personas usan WhatsApp y por cuánto tiempo, y números de identificación únicos para los teléfonos de los usuarios".
Esto también desató una cuestión legal, ya que muchos abogados expertos en Internet aseguran que "si la única forma de rechazar (la modificación) es dejar de usar WhatsApp, entonces el consentimiento es forzado ya que el uso de datos personales es ilegal". En esa línea se encuentra Arthur Messaud, abogado de La Quadrature du net, asociación francesa que defiende a los usuarios de internet, uno de los países con más avanzada legislación sobre el mundo virtual.
Sobre todo en Europa y en EEUU los usuarios entendieron como un exceso las nuevas condiciones y comenzaron a migrar a otra redes. El temor no es tan infundado. "WhatsApp no tuvo encriptación durante algunos años y luego adoptó un protocolo de encriptación financiado por el gobierno de Estados Unidos", dijo el CEO de Telegram durante esta semana y posteriormente disparó que el sistema de mensajería presenta las llamadas "puertas traseras" que permiten entrar en las comunicaciones, sean mensajes de texto, imágenes, videos o llamadas. Es lógico pensar que esto es posible si se tiene en cuenta que los anuncios que aparecerán "estarán más vinculados con sus intereses personales y necesidades del momento", como dice un comunicado de Zuckerberg. La verdadera bomba estalló el viernes pasado cuando Nikolai Dùrov (hermano de Pável y cofundador de Telegram) reveló que el gobierno de los EEUU intentó sobornar a la empresa de mensajería para acceder a su sistema de encriptación. Obviamente, las autoridades estadounidenses rechazaron de plano esta versión.

Mark Zuckerberg - CEO de Facebook, la empresa propietaria de Instagram y WhatsApp
Cambiar o no cambiar, esa es la cuestión?
Quienes hacen de la privacidad y de sus derechos un culto, entienden que estos cambios no son peligrosos solamente por la integridad d sus datos, sino por la forma en que se producen. "La gente quiere saber realmente adonde va a parar su información, cuales son los riesgos y qué fines se dará a la información que se recopile. Pero no es sólo eso: también tiene sospechas de que hay mucho más de lo que se anuncia o se sabe. La guerra de las comunicaciones es eso, una guerra y las reglas quedan un poco desdibujadas", dijo Matt Slaret, desarrollador de Google que ya trabaja contrareloj en crear un sistema de mensajería propio, basado en intentos anteriores que no prosperaron. De hecho, el famoso Google Dúo, pensado para conferencia online (que fracasó estrepitosamente por sus fallas de seguridad frente a Zoom) desapareció como app nativa del sistema en los modelos recientemente lanzados de varias compañías.
"Ninguno de los sistemas de mensajería puede garantizar un 100% de seguridad ni brindar confianza suficiente a sus usuarios en el contexto actual", dice Messaud y agrega: "Ni Telegram ni Signal podrían sobrevivir si no recibieran algún tipo de auspicio y por eso ahora las miradas se ponen en las propias empresas dedicadas a fabricar terminales. En ese sentido, Samsung lleva la delantera y ya se sabe que hay un desarrollo que está muy avanzado y que ofrecería un margen de seguridad mucho más elevado que cualquiera de las otras compañías". Es que las empresas que fabrican terminales no tienen necesidad de "auspiciantes o patrocinadores", ya que su negocio es hacer smartphones cada vez más seguros que les garanticen sus ventas.
Cambiar, entonces, pasa a ser un dessfío personal. En primer lugar habrá que acostumbrarse a las nuevas interfaces y funciones y resignar otras a las que los usuarios están muy acostumbrados. PC Magazine vaticina que hacia finales de 2021 un 60% de los usuarios de sistemas de mensajería usarán al menos dos apps diferentes para comunicarse y que WhatsApp no perderá tanto como se piensa. Mientras tanto, Telegram y Signal se lanzan a la carrera de promocionar sus puntos fuertes y reforzar aquellos aspectos que las hacen menos atractivas que la compañía de Zuckerberg.
Mientras tanto un tal Mark...
Después del comunicado del jueves donde, a groso modo, aclaraba que los cambios no eran tan grandes como parecían, las descargas de WhatsApp siguieron cayendo a un ritmo vertiginoso y a última hora de la tarde del viernes la empresa decidió dar marcha atrás (al menos por el momento) con los polémicos cambios. En un escueto comunicado, se le comunicó a los usuarios de la red que "los cambios anunciados a principios de año ya no entrarán el vigor el 8 de febrero, sino el 15 de mayo". "Hubo mucha desinformación que provocó preocupaciones y queremos ayudar a todos a entender nuestros principios. Ahora estamos posponiendo la fecha en la que se les pedirá a los usuarios que revisen y acepten los términos", señaló la compañía en un comunicado. "En vez de forzar la actualización para dentro de pocas semanas, afirma que la introducirá de manera gradual para que los usuarios puedan comprobarla a su ritmo. Y también acostumbrarse. Ahora, WhatsApp tendrá varios meses para volver a presentar la nuevas funcionalidades y los cambios en los términos. Cabe destacar que WhatsApp no ha cancelado estos cambios, sólo los ha retrasado", concluyen desde el portal Xataca, uno de los más reputados en materia de información sobre telefonía inteligente.








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