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Mantenimiento de jardines en invierno: todo lo que hay que tener en cuenta

  • Foto del escritor: Fernando Coronel
    Fernando Coronel
  • 26 may 2021
  • 4 Min. de lectura

La importancia de proteger las plantas durante el invierno

El mantenimiento de jardines en invierno debe planearse y ejecutarse en base a las características y necesidades específicas de cada proyecto. No obstante, hay una serie de ideas y pautas que serán comunes a todos los jardines, si la idea es que sobrevivan con buena salud a los meses invernales.

Las plantas de los jardines requieren de cuidados especiales durante el invierno, un trabajo extra cuyos frutos recién serán visibles unos pocos meses después.

Las bajas temperaturas y las heladas hacen necesario redoblar el esfuerzo si no quiere desperdiciarse el trabajo realizado durante el resto del año.


¿Qué hay que tener en cuenta para proteger el jardín en invierno?

El riego y el agua que reciben las plantas es uno de los principales problemas para el mantenimiento de jardines en invierno. Dependiendo del frío que haga, puede que sea conveniente reducir el aporte de agua para evitar que se congele o que las raíces se pudran por el exceso de humedad.

Las plagas de invierno también pueden ser un problema realmente molesto. Una prevención inadecuada puede desembocar en una plaga que haga fracasar el proyecto.

La plaga más habitual para las plantas en invierno suelen ser los hongos, en especial en zonas de mayor humedad. ¿Cómo evitarlos? Airear y, de nuevo, regar en pequeñas cantidades.

Junio, julio y agosto en la región centro del país, plantean el desafío de las heladas. Si no hay una planificación adecuada, el hielo puede acabar fácilmente con un jardín en muy poco tiempo.

La mejor forma de enfrentarse a las heladas es ser previsor, en primer lugar, e idear soluciones para proteger a las plantas de lo peor del frío, en segundo lugar. Cubiertas no demasiado amplias de género, capuchones de plástico o pequeños invernaderos son algunas de las soluciones, las cuales dependerán de las características del jardín y del tipo de plantas que sea necesario proteger.

Aunque parezca repetitivo, lo primordial es recordar un concepto fundamental frente a cada acción: la planificación adecuada en función de espacios, especies, características del clima y ubicación. El mantenimiento de jardines en invierno requiere planificar con semanas de antelación, no simplemente buscar soluciones a los problemas que vayan surgiendo.


Los frutos de la organización, de la puesta en marcha de ideas y soluciones, el jardín las agradecerá en primavera. No obstante, el invierno también puede ser una excelente oportunidad para aprovechar otros matices que no siempre se tienen en cuenta. Hay una infinidad de tareas que desarrollar durante los meses más crudos del año. Una lista orientativa puede ser útil para la tan reiterada planificación:

Plantación

El final del otoño es una estupenda época para plantar árboles y arbustos, sobre todo a raíz desnuda. Es aconsejable inspeccionar las raíces antes de plantar y verificar si están sanas, turgentes, sin manchas ni olores a putrefacción. Recortar las puntas y las magulladas. Plantar setos nuevos, sustituyendo a los viejos y rellenar los huecos. También es una buena época para plantar rosales a raíz desnuda y bulbos de floración primaveral en suelo bien drenado y rico, recomendando especialmente los narcisos, tulipanes, crocus, jacintos y escillas; entre otros.


Protección

Las nuevas plantas tienen que aclimatarse a su nueva situación. Se recomienda proteger las plantas delicadas al frío con ayuda de protecciones plásticas, por ejemplo, las de origen tropical o subtropical. Las que van en macetas se llevan a sitios resguardados o al interior. Hay que tener cuidado de poner las plantas a salvo de las corrientes de aire frío y de las heladas intensas (bajo techo, por ejemplo). Mientras mayor sea el frío acumulado en los próximos meses, mejores posibilidades para las flores y frutos que brotarán en primavera.


Riego

Las necesidades de agua son menores que en los meses más templados o cálidos. Es aconsejable espaciar los riegos. Reducir el riego de los cactos y crasas hasta una vez al mes, y sólo durante las horas de mayor calor. Regar moderadamente las plantas de interior, excepto las que están en crecimiento o en floración.


Abonado

Un abonado orgánico general del jardín debe hacerse cada año a finales de otoño o invierno. Se recomienda usar abonos orgánicos: estiércol, mantillo y compost. No emplear durante el invierno fertilizantes que contengan nitrógeno porque estimula el crecimiento y las plantas no lo necesitan, están en reposo. Abonar las macetas que aún tengan plantas con flor.


Poda

Buena época para podas en general. Las mismas deben interrumpirse cuando hay heladas. La indicación, no por repetida innecesaria, es hacer cortes limpios para prevenir enfermedades y favorecer la cicatrización, sin dejar hilachas de corteza. Las ramas más recientes de árboles viejos o jóvenes no deben podarse muy drásticamente, pues les provoca chupones y cánceres vegetales que los debilitan y reducen su esperanza de vida.

La mayoría de arbustos se podan en invierno, en especial los que florecen entre primavera y verano. En los rosales eliminar las ramas centrales y las secas o enfermas. Dejar 3 ramas principales como armazón en aquellas plantas más débiles, y cuatro o cinco ramas en los rosales más vigorosas. Al terminar la poda, proteger los cortes de más de 5 cm con pasta cicatrizante.


Plagas y enfermedades

Todavía es tiempo de sufrir algún ataque de pulgones o la aparición del mildiu en los rosales.


Multiplicación

Practicar esquejes (estacas) y acodos. Pueden hacerse semilleros de clavelinas, iberis, pensamientos y verbenas. Trasladar las plántulas con más de 4 hojas verdaderas a semilleros más amplios o al sitio donde serán plantadas definitivamente. Desechar las de menor tamaño.



Siguiendo estos consejos, es posible tener un buen jardín durante el invierno y asegurar que los resultados en primavera serán los mejores.

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