top of page

Síndrome de Anat o acerca de cómo apropiarse de ideas ajenas

  • Foto del escritor: Fernando Coronel
    Fernando Coronel
  • 15 ene 2021
  • 8 Min. de lectura

Actualizado: 15 ene 2021

Con muy poco para mostrar en términos reales la gestión encabezada por el radical Leonel Chiarella parece haber caído víctima del Síndrome de Anat, una patología laboral descripta como la apropiación de ideas y logros ajenos para lograr un prestigio que no puede obtener de otra manera. A lo largo de 2020 se "apropió" desde las camas de un hospital provincial hasta de las condolencias de un ex intendente por el fallecimiento de una persona, pasando por un proyecto de una concejala que databa de 2017.

El Síndrome de Anat es una de las tantas patologías modernas que se presenta cada vez con más frecuencia en el mundo laboral. Básicamente, la bibliografía lo define como “ganar prestigio con ideas o logros ajenos”, y los expertos lo relacionan con “la conducta deliberada de una persona o un grupo de apropiarse de ideas ajenas para atribuírselas como propias y presentarlas como tal ante sus superiores”. El cuadro fue detectado hace más de una década en las estructuras laborales de complejidad media a alta, en las cuales no había liderazgos claros y sí esquemas verticalistas con escasas ideas, nulo concepto de trabajo colaborativo, con empleados fanatizados y sin el más mínimo concepto de autocrítica. El nombre Anat responde a las iniciales codificadas del caso testigo y los especialistas lo consideran, junto con el acoso, uno de los principales problemas de la actualidad laboral.

“El concepto moral va desmoronándose en proporción indirecta a la competencia que propone una estructura laboral. En ese contexto el individuo pierde la noción de equipo, se ubica en el personalismo absoluto y pierde los escrúpulos para ascender en una escala jerárquica que es inexistente”, explica la Lic. en Relaciones Laborales de la UNLM, Magalí Suárez. ¿Pero qué ocurre con Anat cuando se presenta en las instituciones públicas? “Es un trabajo como cualquier otro y presenta los mimos efectos, ya que es independiente del ámbito donde se instala. Las consecuencias son serías a mediano y largo plazo: el rendimiento se resiente y como todos saben, por ser parte, que sus logros no san tales, en los individuos comienzan a presentarse signos muy claros de estrés. Esto se debe a que, en lo profundo, saben que viven en una irrealidad de la que no pueden salir si quieren mantener el status. Entonces la angustia y la ansiedad se convierten en moneda corriente e impactan en el clima laboral”, sostiene.


Anat, el Gobierno de Venado Tuerto y la CoViD19

A la luz de los hechos, en Venado Tuerto Anat hace estragos. Una funcionaria de primera línea, hace pocos días, en círculos íntimos se quejaba amargamente del clima que se vivía en algunas reparticiones municipales y hasta susurró que pensaba una salida decorosa. El problema era que la comunicación oficial la dejó en el incómodo rol de sostener logros que nunca fueron de esta gestión. Otro funcionario también de primera línea les confió a sus allegados que su salida es inminente “porque hay un clima de mi…”. Con los generales heridos, en la tropa el ánimo no es diferente, salvo en los casos de advenidos o convertidos.

Es que no resulta fácil mantener un mundo de oropeles. El Gobierno de la Venado Tuerto ha llegado a extremos insospechados en materia de apropiación de ideas o logros ajenos. Acaso uno de los ejemplos más claros se haya dado durante los primeros tiempos de la pandemia por CoViD19. En un folleto difundido en mayo de 2020 y que aún permanece colgado en su sitio oficial, llega a atribuirse las camas del hospital que gestiona la provincia. “Ampliación de cantidad de camas en el 2º y 3º nivel del sistema de salud. Para bridar mayor atención a los vecinos de Venado Tuerto y de la región en el marco de la pandemia CoViD19”, reza el panfleto electrónico y la febril imaginación de la comunicación oficial alcanza su pico cuando presenta esos logros: “Hospital Gutiérrez: 20 camas de Terapia Intensiva y 38 camas intermedias”. En realidad, el Hospital Gutiérrez es administrado y gestionado por el Ministerio de Salud de Santa Fe, las camas que mencionan son con las que contaba el efector desde su puesta en marcha y el Gobierno de la ciudad jamás tuvo nada que ver con las ampliaciones posteriores. Del mismo modo y en el mismo apartado, se atribuye las gestiones por la puesta en marcha de un espacio privado (Sanatorio Beroiz) que fue un convenio entre privados y que nunca se llegó a utilizar por falta de personal. Entre los múltiples disparates enunciados en ese documento hay otra perla que dejaría sin aliento a los investigadores del Síndrome de Anat: el gobierno que encabeza Chiarella se atribuye la vacunación antigripal. “Primeras 4700 dosis” asegura el documento. Como cualquiera sabe, los planes de vacunación escapan completamente a los municipios o provincias y son estrategias diseñadas y compras realizadas por el Gobierno nacional desde siempre.


Anat, el Gobierno de Venado Tuerto y los testeos

Ante la necesidad de mostrar logros y la relativa imposibilidad de hacerlo concretamente, el Gobierno de Venado Tuerto pierde de vista cualquier límite. Por suerte para ellos, un equipo de comunicación medianamente eficaz (aunque siempre al borde la gafé) y un público enamorado de la poética pastoral de esta Gestión, logran disimular a duras penas la apropiación de ideas, proyectos o logros ajenos. Por ejemplo, en los primeros días de noviembre de 2020, con la CoViD19 haciendo estragos en la ciudad, el Gobierno de la ciudad lanzó el “Plan Municipal de Testeo Territorial de Coronavirus – Búsqueda Activa”. Un nombre de semejante pomposidad sólo ocultaba a un programa nacional que ya estaba en marcha desde mayo del año pasado en las grandes ciudades. En rigor de verdad se trataba del DetectAr (Dispositivo Estratégico de Testeo para Coronavirus en Territorio Argentino), una herramienta pensada con el objetivo de fortalecer la prevención a través de la búsqueda intensiva de casos de COVID-19, la atención y el aislamiento. A sólo una semana de su lanzamiento, la provincia de Santa Fe era una de las 16 que ya habían adherido a esta estrategia y esperaban que se dieran las condiciones para su aplicación. Para Venado Tuerto ese momento llegó cuando la pandemia alcanzó su pico. El desembarco del DetectAr se produjo a instancia de un grupo de vecinalistas en el Complejo Habitacional Mateo Fernández. “Sanitariamente fue un éxito porque se determinó cuál era la situación real en ese momento y se pudieron tomar medidas. En lo que tiene que ver con (las autoridades de) la Muni la colaboración fue escasa, pero estuvieron presentes en el momento en que vinieron los medios de comunicación y se `adueñaron´ de la actividad. Hablaban como si ellos hubieran sido los organizadores”, recuerda un vecinalista que participó de la actividad. Pocos días después surgió “Búsqueda Activa” que, en realidad, se llevaba a cabo con test rápidos Abbott de 3º Generación, los cuales se adquirieron con fondos nacionales y con el grueso de la logística aportada por la Provincia. Sin esos dos pilares fundamentales (insumos y distribución de los mismos) no hubiera pasado de una expresión de deseos. Sin embargo, el aparato comunicacional de la Gestión local se las ingenió para “venderlo” como propio. Además de la Nación y la Provincia, el rol que desempeñaron varias instituciones intermedias fue clave. No obstante, en el discurso oficial, el “logro” sigue siendo del equipo Chiarella. Ningún diván resistiría el embate de Anat.

"Un equipo de comunicación medianamente eficaz (aunque siempre al borde la gafé) y un público enamorado de la poética pastoral de esta Gestión, logran disimular a duras penas la apropiación de ideas, proyectos o logros ajenos".


Anat, el Gobierno de Venado Tuerto y la venta de terrenos municipales

Ya en la segunda quincena de noviembre el primer brote de CoViD19 comenzaba a aflojar lentamente en la ciudad y el Gobierno necesitaba un golpe de efecto para disimular la escasez de logros de Gestión y, sobre todo, el pésimo manejo de la crisis pandémica. Rápidamente acudió a la ecología a través de superpromocionados eventos en ese sentido, pero viendo que la idea no tenía demasiado eco en la mayoría de la población, lejos de salir al cruce con una idea novedosa, recurrió a un viejo proyecto de la concejala de Nuevo Horizonte, Liliana Rostom. En marzo de 2017, la legisladora había propuesto la venta de terrenos municipales a precios razonables y con financiación sustentable para paliar el drama de cientos de familias venadenses sin vivienda propia. El proyecto sufrió idas y vueltas, negociaciones y fracasos hasta que el Ejecutivo chiarellense lo desempolvó, se adueñó de él, lo promocionó casi sin hacer mención de su autora original y logró que sorteé la instancia del Concejo sin mayores sobresaltos. La propia Liliana Rostom, más interesada en que la idea se concrete de una buena vez que en llevarse los aplausos, apoyó la idea y guardó silencio en un acto verdaderamente admirable. Una vez más, el Ejecutivo se adueñaba de una idea ajena.

"Rostom, más interesada en que la idea se concrete de una buena vez que en llevarse los aplausos, apoyó la idea y guardó silencio en un acto verdaderamente admirable"


Anat, el Gobierno de Venado Tuerto y las condolencias

El Síndrome de Anat desconoce todo límite y ni siquiera el dolor del prójimo es óbice en su enfermiza carrera para sumar “logros”. Así, el 26 de septiembre la Covid19 se cobró la vida de una de las mujeres que formaron parte del equipo de estacionamiento medido de la ciudad. A las 21:42 de ese día, varios medios publicaron las condolencias del ex intendente Freyre a la familia de la permisionaria, acompañado de una fotografía de la fallecida y una cinta de luto. El breve texto decía: “José Freyre, hace llegar sus condolencias a la familia y seres queridos de Hilda Gomez, con motivo de su fallecimiento. Fue una de las pioneras en el estacionamiento medido. Desarrolló esta tarea por más de 20 años. Ejemplo de trabajo para sus compañeros y siempre una sonrisa atenta en su tarea diaria. Los cargos públicos pasan, pero nos quedan en nuestros recuerdos, la amistad y el cariño, tal es el caso de Hilda. La recordaremos siempre como amiga". Casi 24 horas después, aparecía un singular texto del Gobierno de Venado Tuerto en su página de Facebook: “El Gobierno de Venado Tuerto y el intendente Leonel Chiarella hacen llegar sus más sentidas condolencias a la familia y seres queridos de la permisionaria Hilda Gómez, con motivo de su fallecimiento. Fue una de las trabajadoras pioneras del sistema de estacionamiento medido en la ciudad, tarea que desarrolló por más de 20 años. Fue ejemplo de trabajo para sus compañeros y siempre tuvo una sonrisa atenta en su labor diaria”. La exasperante similitud entre uno y otro mensaje hubiesen movilizado a la burla si no se hubiera tratado de una tragedia.



La Feria de Huerteros tampoco se salva de la voracidad de Anat. Rebautizada como "Paseo de la Ciudad" se reciclaron sin mayores novedades a la modalidad anterior


“El Síndrome de Anat vuelve torpes a quienes lo sufren. Sabemos del caso en que un empleado de un gimnasio se tomó el trabajo de intentar falsificar una medalla olímpica para escalar una posición dentro de un gym de Palermo donde trabajaba desde hacía pocos meses. Recurrió a un artesano de San Telmo que terminó estafándolo y una apropiación de ese tipo no podía pasar desapercibida. (…) Este Síndrome generalmente afecta a todos los integrantes de un equipo de trabajo, ya que es una consecuencia y no una causa. El único objetivo de los sujetos es ser bien vistos para quedar en mejor posición frente a un posible ascenso o mejora de condiciones, no busca el crecimiento de las personas en cada una de sus facetas, sino que sólo fomenta la competencia desleal. Termina dirigiendo la energía que debería destinarse a crear nuevas ideas a desarrollar fantasías que le creen la falsa sensación de mantenerse competitivo”, señala la Lic. Magalí Suárez. La definición de esta patología laboral encaja perfectamente con infinidad de casos donde el Gobierno de la ciudad intenta mostrar ideas ajenas como propias y logros que no le pertenecen como fruto de su gestión. Cambios de nombres para disimular lo indisimulable, declaraciones pomposas para decir lo dicho y poco hecho genuino para mostrar, justifican la incomodidad de algunos funcionarios en el Palacio Municipal. “Anat no perdona”, coinciden los especialistas y a la luz de los hechos pareciera que el Síndrome se pasea como amo y señor por los vacíos laberintos del poder local.


Comentarios


bottom of page