La Provincia rechazaría el pedido de Chiarella de abrir los boliches
- Fernando Coronel

- 15 abr 2021
- 5 Min. de lectura
La nota solicitando abrir los locales de diversión nocturna había sido cursada a mediados del mes pasado. Una alta fuente de la Casa Gris adelantó que el COE le comunicaría al Municipio su decisión negativa en los próximos días. Referentes de la oposición local sostienen que es “una jugada de manual de Chiarella para quedar bien con los empresarios del sector”, a sabiendas de que la situación sanitaria no permitiría estas actividades.

El 16 de marzo de este año, el Consejo Federal de Salud (COFESA), tras una reunión con la ministra de Salud, Carla Vizzotti, lanzaba formalmente una alerta por la inminencia de la llegada de una segunda ola por CoViD19 a la Argentina. También la Organización Panamericana de la Salud (OPS) había advertido el cariz que comenzaban a tomar las cosas en este país el 15 de marzo. Apenas un día después del preocupante documento de COFESA, el 18 de marzo, acaso sin leer los diarios, el intendente municipal de Venado Tuerto, Leonel Chiarella y el secretario de Desarrollo Productivo y Planeamiento, Santiago Meardi; rubricaban una nota dirigida al gobernador Omar Perotti solicitándole que “revean las actuales restricciones horarias y de actividades comerciales que rigen sobre nuestra localidad”. Quien piense que estaban preocupados por la actividad industrial, por ejemplo, se equivoca meridianamente: Meardi y Chiarella estaban con la mirada puesta en la diversión nocturna. Así se desprende del tercer párrafo de la nota dirigida al Gobernador. “Es necesario remarcar que aún hay actividades que no se han podido reactivar y que tiene que ver con la nocturnidad como son los boliches bailables”, se desesperaban el máximo mandatario y su secretario. La nota ingresó al Ministerio de Gestión Pública el 25 de marzo de 2021 por mesa de entradas.
A modo de justificación, el Gobierno de Venado Tuerto subrayaba en el documento que los números de casos positivos para CoViD19 venían en descenso y que, incluso, hubo jornadas en que no se registraron casos. De hecho, el día previo a la firma de la solicitud se informaron sólo tres casos nuevos en la ciudad, dos días después se informaba que no había sido detectado ningún caso y a partir de allí lo que el COFESA y la OPS advertían empezaba a convertirse en una dolorosa realidad: los números empezaron a trepar sostenidamente día a día hasta llegar a la actualidad.

Este jueves, una alta fuente de la Casa Gris confirmó a Ciudad Cero que el COE analizó el pedido y concluyó “que, dados los informes sanitarios y la incidencia de contagios en la región, es imposible atender el pedido por el momento”. La comunicación formal sería cursada en las próximas horas y tiraría por tierra las pretensiones del Gobierno de Venado Tuerto de “normalizar” la nocturnidad.
La historia comenzó, en realidad, con una promesa del Ejecutivo a los trabajadores del rubro que se manifestaron a comienzos del verano pasado, solicitando que se analice su situación. Vale destacar que este sector dejó de trabajar en la segunda semana de marzo y que nunca se reactivó. A posteriori de esa manifestación, hubo una serie de reuniones tanto con el Intendente y sus secretarios como con el Concejo Municipal, donde se solicitó que se protocolice la actividad y se le dé luz verde para volver a trabajar. En ese momento, los anuncios mediáticos no se hicieron esperar y funcionarios de primera línea salieron al ruedo con la promesa de solicitar a la Casa Gris la apertura de la diversión nocturna, lo cual se cumplió en la segunda quincena de marzo y con la segunda ola golpeando las puertas de la ciudad. “Esta vez por lo menos envío la nota. Durante toda la pandemia hizo lo mismo, anunciaba que había realizado pedidos al gobernador, porque los intendentes y presidentes comunales lo hacen, pero él ni siquiera los mandaba. En las reuniones por Zoom hablaba muy poco y nadie recuerda que alguna vez haya pedido algo, pero en las redes sociales subía, antes de que termine la reunión, que habían solicitado tal o cual cosa que era lo que la gente le pedía”, recuerda con cierto sarcasmo un funcionario santafesino. “Es de manual”, dice con una sonrisa otro referente de la oposición y explica: “Chiarella sabe que la segunda ola llegará tarde o temprano a Venado Tuerto y les promete a los bolicheros que le pedirá a la Provincia que habilite la actividad, pero también sabe que le dirán que no porque la situación sanitaria es grave; entonces él queda como que hizo lo que podía hacer y que no se lo permitieron. Los malos son los otros siempre y él se victimiza con eso. Muy de manual”, expresa. En efecto, Chiarella y su secretario dejan esa puerta abierta en uno de los pasajes de la nota cursada al rafaelino de la Casa Gris. “(…) Queremos dejar expresado que los municipios (…) tienen facultades para restringir aún más las disposiciones establecidas, pero no las libertades para flexibilizar la norma, situación que no nos deja posibilidades de maniobra ante una situación que a nuestro entender hoy carece de sustento”, dicen. En un solo párrafo sientan una postura, que sólo pueden peticionar por medidas más duras y que si le rechazan su pedido, que es la voz del Pueblo, la culpa no es de la pandemia sino de los caprichos del gobierno provincial o nacional.
“Esta vez por lo menos envío la nota. Durante toda la pandemia hizo lo mismo, anunciaba que había realizado pedidos al gobernador, porque los intendentes y presidentes comunales lo hacen, pero él ni siquiera los mandaba. En las reuniones por Zoom hablaba muy poco y nadie recuerda que alguna vez haya pedido algo, pero en las redes sociales subía, antes de que termine la reunión, que habían solicitado tal o cual cosa que era lo que la gente le pedía”
Otro de los aspectos considerados en la petición es la necesidad de poner cota a las denominadas fiestas clandestinas a las que, según la mirada del gobierno local, ninguna fuerza de seguridad puede controlar. El argumento es, cuanto menos, bastante endeble. El Municipio no mostró durante todo este tiempo una voluntad real de controlar las reuniones al aire libre y sin respeto de los protocolos, aun cuando estas fueran en lugares céntricos. En las redes sociales abundan las denuncias, con documentos gráficos, de espacios comerciales y públicos, completamente atiborrados y sin ningún tipo de control. Tampoco es ajeno a ningún venadense, más allá de su postura al respecto, que el gobierno de la ciudad autorizó y fomentó fiestas que terminaron siendo un desborde. El discurso en líneas generales siempre fue el mismo: todos sabemos cómo cuidarnos y debemos ser responsables para evitar la propagación del virus. Así, la responsabilidad de los posibles contagios cae sobre la gente y la de limitarlos cae sobre la Provincia. En resumen, si no es uno es otro, para bien o para mal, pero esta Gestión no tiene la responsabilidad de nada.








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