Encuesta venadense: más del 70% acepta restricciones para enfrentar la segunda ola de la CoViD19
- Fernando Coronel

- 7 abr 2021
- 6 Min. de lectura
El sondeo se realizó ayer martes 6 de abril y se recolectaron casi 500 encuestas. Mientras la Razón de Casos y la Incidencia trepan a números alarmantes superando ampliamente los límites admisibles, más allá de las cifras absolutas que aún permanecen relativamente bajas. Las autoridades sanitarias provinciales esperan atentamente las decisiones de la Nación. Los anuncios de medidas restrictivas en ese ámbito son inminentes.

Un sondeo realizado en la mañana de ayer martes por Ciudad Cero arrojó que el 71% de los encuestados admite que es necesario algún tipo de restricciones para hacer frente a la segunda ola de la CoViD19, mientras que un 29% se opone a cualquier medida que limite las actividades cotidianas.
La encuesta constaba de una sola pregunta: “Usted cree que será necesario aplicar restricciones en Venado Tuerto para enfrentar la segunda ola de CoViD19?”. Las posibles respuestas eran: “Urgentemente debería cerrar todo (Fase 1)”, “No es posible aplicar ninguna restricción”, “No habrá segunda ola”, “No es necesario restringir nada” y “Restricciones de cuatro o cinco días por rubro para bajar la circulación” y fueron presentadas de manera aleatoria para reducir el margen de error.
Sólo un 1% consideró que la segunda ola no existirá, un 29% se opone de alguna manera a las medidas restrictivas y un 71% adhiere a la idea de restricciones con mayor o menor dureza.
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Se entregaron 650 encuestas de las cuales fueron respondidas 496, es decir el 76,31%. El sondeo se realizó el martes 6 de abril entre las 10 y las 16. Se utilizó la App encuesta.com y el enlace fue distribuido a través de dos listas de difusión de WhatsApp, de la red social Facebook y de Telegram. El sistema no arroja identidad ni ningún dato personal del encuestado, sino gráficos y analíticas generales. No se pudo votar más de una vez a través de cada enlace y/o dispositivo. El índice de error es del +/- 1.3%.
Una alternativa
Mientras la alerta se instala gradualmente en todo el país y el anuncio de medidas restrictivas parece inminente (aunque aún no hay acuerdo pleno entre los diferentes Estados), los venadenses parecen divididos radicalmente en las redes sociales. Sin embargo, un estudio un poco más profundo, demuestra que la gran mayoría apoya algún tipo de restricción, al menos mientras la ciudad se prepara para la segunda ola de la pandemia. Entre los que opinan que hay que restringir (un 71%) hay dos posturas: una minoritaria línea más dura que impulsa el regreso a la Fase 1 – con un 9% - y una línea más moderada que propone restricciones acotadas en el tiempo, programadas por rubro y con el objetivo de bajar la circulación de personas (un 62%). Esta idea se asemeja bastante a la del ASPI (Aislamiento Selectivo, Planificado e Intermitente). Esta modalidad, ya aplicada con éxito en el mundo frente a la segunda ola y en algunas ciudades de Argentina durante la primera ola consiste básicamente, en cerrar determinados rubros durante una semana, planificando previamente cuáles serán e informando de manera intensiva a la población. De esta forma se logra que la economía sufra un impacto mucho menor al que significa una cuarentena estricta, como la de marzo del año pasado, al tiempo que se reduce drásticamente la circulación del vector del virus que son las personas. Así, por ejemplo, desde el lunes hasta el viernes de una semana podrían permanecer cerrados las tiendas y zapaterías, mientras el resto de las actividades sigue su curso normal. Pasados estos días, cerrarían – siempre a modo de ejemplo – las casas de electrodomésticos y los bares. Claro que esto conllevaría una planificación estratégica bastante compleja que debería resolverse en muy poco tiempo e ir acompañada de otras medidas, tales como algunas restricciones horarias en los comercios de proximidad y en las grandes superficies. Los venadenses saben que si la segunda ola golpea con la fuerza con la que lo está haciendo en el AMBA las consecuencias pueden ser infinitamente peores que las del año pasado y, acaso por eso, se inclinan por medidas de este tipo.

La idea es reducir la cantidad de gente que circula sin que las calles queden vacías y manteniendo un estricto control del cumplimiento de las medidas de seguridad.
A qué apuestan las autoridades?
Una alta fuente de la Casa Gris aseguró que la idea es no volver a las restricciones, aunque admitió que si la Nación logra el respaldo político para tomar algunas medidas que mermen la circulación de personas, Santa Fe podría adherir. Hoy día no es mucho lo que se busca, en comparación con la enormidad del confinamiento al que volvieron los países desarrollados para morigerar la temida segunda ola: apenas una limitación horaria nocturna - sobre la que ya pusieron el grito en el cielo los gastronómicos - y no mucho más. Perotti fue más que claro cuando señaló que la idea es ahora el control del estricto cumplimiento de los protocolos. Es que el pico de la pandemia en 2020, aunque pocos quieran aceptarlo, tuvo una dinámica bastante simple. A medida que la cuarentena se fue flexibilizando y las industrias retomaron su actividad casi normal, comenzaron a producirse los contagios masivos. “La ruta es simple: la mayoría de los contagios se producen en el trabajo, los trabajadores lo llevan a su casa y contagian a su familia y de su familia derecho al resto de la gente”, decía en octubre del año pasado, cuando la primera ola se abatía sobre Venado Tuerto, una fuente vinculada al Municipio y con vasto conocimiento de las rutas epidemiológicas. Tanto en el Palacio de Gobierno de calle Marconi como en la Casa Gris lo sabían: fallaban los protocolos o, directamente, no se cumplían. Sin embargo, el virus es lo suficientemente veloz como para contenerlo una vez que hace brote y en pocos días los sistemas de salud colapsan. Por eso ahora la consigna pasa por tres ejes: educar a la gente (aún después de haber perdido un año valiosísimo) para que ponga en práctica los autocuidados y todo apunta a que apelaron al miedo, aleccionador sin igual en situaciones como esta; poner el acento en el control estricto y pisar el acelerador a fondo con la vacunación de los grupos de riesgo. Las preguntas son: ¿Hay grupos de riesgo en este momento y con cepas bastante más contagiosas que la original? ¿Cómo se aplicará el estricto control de protocolos a los que apunta el rafaelino después de los desaires de varios intendentes (entre ellos el de Venado Tuerto) cuando decidió regresar de Fase en noviembre de 2020?. “En Venado es imposible pensarlo siquiera porque cómo va a hacer el Ejecutivo para exigirle a una fábrica que cumpla los protocolos si autorizan fiestas sin control y si ellos mismos alientan los amontonamientos con sus ferias y sus actividades propias”, reflexiona una reconocida ex - vecinalista. No parece muy lejos de la realidad.

Italia confina a sus ciudadanos para enfrentar la tercera ola - 21 de marzo
Escenarios
Ni bien llegó la segunda ola a Europa, las autoridades de varios países de la Unión no dudaron en enviar a la población a confinamiento absoluto. De esa forma “regularon” la explosión de casos y lograron que el sistema sanitario responda. Así y todo, el azote del SARS-COV2 fue calificado como “devastador”. En Argentina la ministra de Salud asegura que ya no hay dudas que los números de estos días nos indican que la segunda ola está llegando y por su magnitud todo indica que será bastante más dramática que la primera. Ocurre que este país atraviesa un momento especial: es año electoral y todo, absolutamente todo, debe ser extremadamente “consensuado”. La oposición desangrándose en una interna feroz entre Halcones y Palomas y un presidente con su imagen debilitada que ve en ello una oportunidad de salir airoso en las elecciones legislativas y que no piensa desaprovecharla pagando solo el costo político de confinar nuevamente a su gente; sólo dejan la posibilidad de la espera. El virus no lo hace: avanza a pasos agigantados y no entiende de decisiones dirigenciales ni de tiempos electorales.
El confinamiento absoluto es impensable, pero también el escenario es distinto al de 2020. En ese momento la idea era fortalecer el sistema sanitario para que pudiera responder. Hoy ese sistema es sensiblemente más robusto que en aquel entonces, pero otra vez es necesario ganar un tiempo que no hay: esta vez para avanzar con la vacunación. ¿Habrá tiempo o el virus ganará la carrera?
Mientras todo eso ocurre en Venado Tuerto, ciudad que siempre se jactó de ser una “isla”, una importante porción de la sociedad parece haber entendido dos cosas: que cuidarse y cuidar a los demás es una responsabilidad colectiva y que no es inteligente porfiarle a la lógica de una pandemia. A fin de cuentas, en el balance anual muchos vieron que sus números fueron peores durante el pico de la pandemia (cuando casi todo el sector productivo estaba funcionando) que en las tres semanas de confinamiento absoluto. Acaso por eso hoy, un 70% de los encuestados sostengan que es mejor parar, aunque sea un poco, que sufrir otro azote de la CoViD19. ¿Podrán leerlo de esa manera los dirigentes, inmersos en la singular carrera hacia una meta que ni siquiera se sabe a ciencia cierta dónde está? A la luz de las declaraciones de varios de ellos, todavía no… Por desgracia, en este peculiar contexto, pareciera que otra vez, como hace un año, CoViD tiene la pelota y juega en el campo rival…








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