El CAR vuelve a violar los protocolos y pone en riesgo la salud de la comunidad
- Fernando Coronel

- 14 abr 2021
- 6 Min. de lectura
A las puertas de la segunda ola de CoViD19, con presencialidad completa y trabajando a doble turno, la escuela que se jacta de ser "ejemplo de la educación" transporta alumnos hacinados en sus colectivos, no respeta las burbujas, deslinda responsabilidades por escrito, su representante legal dice que "decreta que la CoViD no existe" y así suma una cuenta al rosario de infracciones que nadie controla.

Si se tratase de una escuela pública posiblemente sufriría otro tratamiento y despertaría otros debates, pero si se habla de un emblema de la educación privada, visitada asiduamente por diputados, senadores y hasta presidentes, no es de extrañar que cualquier irregularidad sea tomada como una simple "transgresión" sin mayor relevancia. En realidad, hasta el suicidio de un adolescente en sus instalaciones, fue un tema menor, así que el hecho de que el CAR (Centro Agrotécnico Regional) no respete los protocolos sanitarios vigentes en el marco de la pandemia de CoViD19, hasta puede ser bien visto por una sociedad que fomenta lo exclusivo dándole el carácter de excelencia. Lo cierto es que, una vez más, la escuela queda en el centro de la escena y al borde del delito por incumplimiento de normativas provinciales y nacionales que tienden a garantizar, nada más y nada menos, que la salud de la población. El año pasado ya lo había hecho (según consigna el portal Pueblo Regional el 21/03/2020) y ahora lo repite.
Los protocolos para el regreso a la modalidad presencial en la provincia de Santa Fe están regidos por la Resolución CFE N° 364/2020, que establece las bases del ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio). Entre otros aspectos está contemplado "el distanciamiento mínimo de DOS metros entre todos los actores involucrados” y aclara que “esta distancia podrá reducirse a 1.50 mts. dentro del aula”. Una serie de resoluciones ministeriales les dieron el marco adecuado a varios aspectos relacionados con la sanidad y, al día de la fecha, se mantienen vigentes. Entre otros aspectos se estableció que las aulas constituían burbujas y que, las cuales no deberían sobrepasar entre 12 y 15 alumnos, considerando las dimensiones tradicionales. También se estableció que en el contexto de la “nueva normalidad” habría una alternancia entre los grupos que asisten a clases, dividiéndolos generalmente por mitades y asistiendo una semana una mitad y la siguiente la otra. De hecho, esta modalidad se cumple en todas las escuelas públicas de la ciudad.
Pero el CAR es el CAR y si bien comenzó este ciclo lectivo 2021 cumpliendo los protocolos, rápidamente la situación fue cambiando. La primera medida fue adaptar las aulas, colocando calcomanías que indicaban qué bancos podían usarse y cuáles estaban “prohibidos” con el objetivo de mantener la distancia. También se dividieron los cursos en dos grupos de 12 a 14 alumnos cada uno y se garantizaron las demás medidas de higiene y salubridad propios de estos tiempos pandémicos. Desde la semana pasada el panorama comenzó a cambiar bastante: el jueves 8 de abril habilitaron la presencialidad completa para el cuarto grado de la primaria. Esto resultó en que en aulas de dimensiones reducidas los alumnos no pudieran mantener la distancia recomendada. Por el contrario, hay algunos padres que aseguran que sus hijos asisten a clases “amontonados en aulas pequeñas”. Al cuarto grado se sumaron esta semana las salas de 4 y 5 años y el primer grado, mientras que se rumorea que es inminente la presencialidad completa para 5º y 6º grado. “La ocupación es unos 25 chicos por aula”, dice un padre que no puede disimular su malestar, al tiempo que agrega que “en el comedor no se respetan los protocolos de distanciamiento y que las jornadas de escolaridad se extienden desde las 9:30 a las 17:30”. (N de la R: los protocolos vigentes establecen jornadas reducidas, de no más de tres horas en el caso de escuelas de un solo turno y de cuatro horas en el caso de las escuelas de doble turno).

El transporte
Naturalmente, esta violación a estas normativas tiene otras consecuencias. Para llegar al CAR los alumnos deben realizar un viaje de más de 15 minutos en colectivos que brinda la propia escuela (algunos propios y otros contratados) y en los que ahora es imposible mantener la distancia exigida por las autoridades sanitarias. Cada coche tiene capacidad para aproximadamente 30 pasajeros y van completos, algo que tira por tierra la cuestión de los aforos. “La semana pasada una mamá vio esto y llamó a la Municipalidad para que los inspectores hagan algo, pero no mandaron a nadie y los colectivos siguen yendo llenos todos los días”, indica, preocupada, una mujer que espera en una esquina con sus hijos pequeños. Otro hombre, de Murphy, cuenta que uno de los coches que viene de esa localidad trae a la escuela jóvenes de pie en el pasillo. “Imaginate que en el pueblo ayer encontraron más de 30 personas contagiadas. Si alguno de los chicos que viene llega a ser familiar o a haber estado con una de esas personas, sería un desastre”, dice y asegura que cuando uno de los choferes de Venado Tuerto reclamó, “le respondieron que si decía algo lo echaban y ponían un coche de ellos”.

Las autorizaciones
Otra de las particularidades es que la escuela está llamando a los padres y haciéndoles firmar una autorización para que sus hijos concurran al establecimiento. En ella se informa que se respetarán los protocolos establecidos y que en caso de que algún chico presente síntomas compatibles con la CoViD19 será aislado. Hasta ahí todo parece normal, pero un último párrafo despierta preocupación: “La Institución deslinda la responsabilidad en caso de contagios dentro de la misma”, dice y eso despertó la sospecha de algunos padres. El documento no se envía a la casa de los padres para ser firmado.
El delirio llegó a un punto extremo cuando varios integrantes de la comunidad educativa expresaron su preocupación frente a la presencialidad completa y escucharon de boca del representante legal que él “decretaba que no había CoViD y que nadie se enfermaría”. Lejos de tranquilizar, estos dichos produjeron aún más inquietud.

"El delirio llegó a un punto extremo cuando varios integrantes de la comunidad educativa expresaron su preocupación frente a la presencialidad completa y escucharon de boca del representante legal que él “decretaba que no había CoViD y que nadie se enfermaría”. Lejos de tranquilizar, estos dichos produjeron aún más inquietud.”
Las decisiones y los controles
La decisión de volver a la presencialidad completa e ignorar el tiempo máximo de la jornada escolar, lo cual abre un frente gremial ya que se vulnera otro aspecto vinculado al tiempo de permanencia de los docentes en la escuela, no es casual. Ocurre que muchos padres interpretaron que, si el régimen es de media jornada, correspondía pagar media cuota. “No quieren perder nada nunca y no les importa nada lo que pueda pasar con los chicos”, dijo a Ciudad Cero un padre, ofuscado. Pero: ¿Quién debe controlar que los protocolos se cumplan? Una alta fuente del Ministerio de Educación explicó que la tarea le corresponde al SPEP (Servicio Provincial de Enseñanza Privada), quien tiene a su cargo la fiscalización técnica de los establecimientos educativos surgidos por iniciativa privada. Otra fuente confirmó que las autoridades de la Región 7ª están al tanto de esta situación, pero que no les corresponde enviar inspectores ya que su órbita se limita a la educación pública. El SPEP tiene su delegación más próxima en Rosario y que por estos días se analizaba enviar una inspección al establecimiento. Sin embargo, hay padres que se muestran escépticos, acaso porque recuerdan otras inspecciones frustradas en las que la escuela prefirió afrontar una sanción económica en lugar de permitir el ingreso de inspectores del Ministerio de Trabajo, en el marco del sonado caso del despido de una docente embarazada durante 2019, según informaba Pueblo Regional en su edición del 28/11 de ese año. De las decisiones en ese sentido se hace cargo el representante legal del CAR, Ing. Mario Huber, quien desde hace años es la cabeza visible de la Institución. La pregunta que ronda es quiénes son realmente los integrantes del directorio de la Escuela? Este es un punto sobre el que se esgrimieron varias especulaciones en su momento y hasta se mencionó a encumbrados funcionarios nacionales. Huber no es el Poder, sino simplemente la cara visible de una estructura sobre la que no hay demasiadas certezas públicas.
Otro aspecto interesante de la Institución que pone en riesgo la salud de sus alumnos, de sus familias y de la comunidad en general, es su condición. Realmente es una escuela absolutamente privada?. Claramente no, ya que recibe subsidios del Estado como la gran mayoría de los establecimientos de este tipo. Su exclusividad tiene más de mito pueblerino que de absoluta realidad. Sus docentes no cobran un sueldo superior al que cobra un maestro de la educación pública y salen, mediante estos subsidios, del Estado. “No tenemos un gremio (SADOP) con una presencia fuerte como la escuela pública y adentro ni se te ocurra mencionar algo de eso. También pasa que la delegación (del gremio docente que agrupa a los privados) está en Rosario y eso hace que sea más difícil que controlen o negocien beneficios para los docentes”, dice una ex maestra del CAR.
Así, entre un ya celebérrimo régimen cuasi castrense y la ignorancia de las normas básicas de salubridad recomendadas para estos tiempos pandémicos, el CAR se prepara para afrontar la segunda ola de la CoViD19 (que promete ser más contagiosa y más letal que la primera) abriendo sus actividades al máximo posible, sin respetar su propio compromiso de excelencia, su promocionada calidad educativa y, menos aún, la salud y la vida de las personas.








Me gustaría ser mosca para ver a todos esos padres disgustados por las políticas del colegio, en su vida cotidiana... seguro que no se reúnen con amigos es espacios cerrados, ni frecuentan bares y restaurantes, sitios donde nunca se respetó ni un solo protocolo..
Miremos primero para adentro y después opinemos para afuera. Los chicos van felices al colegio todos los días..
Y al que no le guste la política del CAR, puede cambiar a su hijo a cualquier otro colegio, eso se llama LIBERTAD.
Y ni toquemos el tema de las prácticas deportivas.. acaso alguno de estos padres inconformes fue a quejarse al club al ver que no se respetan protocolos de distanciamiento, uso de barbijos, etc
Cumpleaños en…