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CoViD19 en Venado Tuerto: un repaso de la primera quincena de junio

  • Foto del escritor: Fernando Coronel
    Fernando Coronel
  • 15 jun 2021
  • 5 Min. de lectura

Algunos datos enlazados para tener un panorama más amplio de cómo la ciudad está atravesando la nueva ola y comprender mejor lo que viene.

Ente el pedido desesperado de los médicos, pasando por el agradecimiento de los recuperados, hasta las expresiones de Fe; Venado Tuerto enfrenta la segunda ola de la pandemia.

Diariamente tanto el Gobierno de Venado Tuerto como el Ministerio de Salud de Santa Fe, dan a conocer una serie de datos que, en la vorágine de cifras a la que está expuesta la población, pierden sentido en sí mismos. Naturalmente, esta información es necesaria en los tiempos que corren, pero a veces parar, tomar un respiro y comparar algunos indicadores, ayuda a comprender cabalmente cómo está atravesando esta segunda ola la ciudad. En la última semana, desde el domingo 6 al sábado 12 de junio, la secretaría de Salud de la Municipalidad de Venado Tuerto informó un total de 369 casos nuevos, los cuales corresponden a pacientes hisopados en efectores públicos y en laboratorios privados. Con esta cifra se puede calcular el promedio semanal de nuevos casos que, en definitiva, es el que da un panorama un poco más amplio de la evolución. Con estos guarismos oficiales, el promedio de la última semana fue de 52,71 casos, apenas superior al 51,57 de la semana anterior y relativamente más bajo que el de la última semana de mayo (56.14). La segunda ola comenzó a golpear fuerte a la ciudad entre el 16 y el 23 de mayo. Entre el 9 y 16 del mes pasado, el promedio se ubicaba en 27.43 nuevos casos detectados semanalmente, en la semana del 16 al 22 de mayo en 29.86 y saltó bruscamente del 23 al 29 de ese mes al 56.14. En la primera ola, el pico de nuevos contagios se produjo entre las semanas del domingo 18 y el sábado 30 de octubre, con promedios de 74.57 en la semana del 18 al 24/10/20 y de 62.57 en la semana siguiente.

Comparativa de la evolución de promedios de nuevos casos en las últimas cinco semanas – La semana se cuenta de domingos a sábado. El promedio se calcula sobre datos oficiales del Gobierno de Venado Tuerto.


Otro dato a tener a tener en cuenta es la cantidad de pacientes activos. En los últimos días de la semana se ubicó en alrededor de 500 pacientes, una cifra sensiblemente más alta que la de hace un mes. Desde el 17 de mayo (181 casos activos) la curva no paró de ascender a un ritmo vertiginoso hasta este fin de semana (504 activos el viernes) configurando un incremento real del 178,5% en sólo 28 días. Puesto en comparación con la primera ola, el ritmo de contagios está muy ligeramente ralentizado, ya que para trepar el mismo porcentaje necesitó nada más que 21 días (del 3 al 24 de septiembre). El infectólogo Dr. Miguel Pedrola, anticipaba a fines de mayo que lo más complicado llegaría entre la tercera y la cuarta semana de junio, es decir en los próximos días. Sin embargo, algunos facultativos creen que hay dos factores que pueden impactar en el ritmo de crecimiento de la curva. Por una parte, casi un 11% de la población ya atravesó la CoViD19 desde que comenzó la pandemia y podría suponerse que un porcentaje muy alto de ellos no contraerán nuevamente la enfermedad y, por otra parte, las 33.000 dosis de vacunas inoculadas a ciudadanos venadenses (el 39% del total de habitantes estimado de la ciudad) abren un nuevo panorama. Obviamente, esto no significa relajar las medidas de prevención, pero si las mismas se respetaran o se profundizaran levemente, el resultado final podría ser completamente distinto.

La nueva semana arrancó con números relativamente bajos: 14 casos nuevos el domingo y 36 casos el lunes (según los informes oficiales del Gobierno de Venado Tuerto). Claro que esto no es un indicador de que la segunda ola está en retroceso ni mucho menos. Es bien sabido que los fines de semana los testeos disminuyen notablemente y eso se refleja en los guarismos de los primeros días de la semana.

La curva de fallecidos con CoViD-19 en Venado Tuerto ya superó las 200 defunciones desde el comienzo de la pandemia y en lo que va del año, este mes está batiendo el triste récord de los meses anteriores. Para ponerlo en cifras, en la primera quincena de junio la cantidad óbitos ya superó a todo el mes de mayo (20 decesos en los primeros 14 días de junio contra 17 en todo el mes anterior, según datos de la Provincia) y se disparó un 666% con respecto a todo el mes de abril (20 en las primeras dos semanas de junio, contra 3 en todo abril). La curva varía según quien informe. Para el Gobierno de la ciudad, hasta el 14 de junio, la cifra de occisos trepaba a 15 hasta este lunes por la noche, mientras que en el mes previo había sido sensiblemente mayor que la informada por la Provincia. Lo cierto es que, independientemente de estas diferencias, junio está siendo hasta ahora el més más trágico en ese sentido.

Hoy día, la apuesta pasa por dos ejes: una vez más ganar tiempo (con la diferencia de que el año pasado la idea era preparar el sistema sanitario y ahora es vacunar a la mayor cantidad de gente posible) y, por otra parte, reducir la circulación para desacelerar la curva de nuevos contagios, descomprimir el sistema sanitario y, percisamente, avanzar con la única herramienta que está mostrando buenos resultados en la lucha contra el SARS-CoV2: las vacunas. El sistema sigue completamente estresado y se mantiene en colapso desde varias semanas.

Aunque lejos del pico de 2020, cuando llegó a haber una ocupación de más de 20 camas críticas durante varias semanas, la situación es compleja. Ninguno de los efectores funciona como monovalente y eso reduce notablemente las posibilidades de atender la alta demanda CoViD. Otro factor crucial es la escasez de recursos humanos. Formar al personal especializado (profesionales médicos y de enfermería adiestrados para trabajar en terapias intensivas) no es algo que se pueda obtener en un año. Los más optimistas hablan de un período de perfeccionamiento de 5 años. En ese contexto, la apertura de nuevos nosocomios es una expresión de deseos que satisface a la necesidad de respuestas en medio de la crisis, pero es poco práctico en la lucha contra la pandemia.


Es así que la mitad de año encuentra a la ciudad en una situación incierta, debatiéndose entre la angustia natural de los partes diarios, la incertidumbre quienes atraviesan la enfermedad y la esperanza depositada en las vacunas. Las autoridades nacionales y provinciales piden continuar con las medidas de prevención, proponen nuevos esquemas de restricciones y se abocan con mayor fuerza a los controles de los cumplimientos de las disposiciones gubernamentales; la sociedad lidia con las confusiones que generan los contradictorios mensajes que surgen de la politización de la pandemia y el virus sigue avanzando, tomando víctimas por sorpresa y dejando a su paso muerte y dolor.

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