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A quién creerle?

  • Foto del escritor: Fernando Coronel
    Fernando Coronel
  • 14 sept 2020
  • 4 Min. de lectura

Municipalidad y Provincia difunden datos sobre nuevos contagios de CoViD19 en Venado Tuerto completamente distintos en sus partes diarios. En medio de una crisis política que impacta directamente en el aspecto sanitario, las discrepancias entre una información y la otra ponen a la ciudad al borde de la temida "infodemia", tantas veces advertida por las organizaciones internacionales. El día a día de la pandemia en la Esmeralda del Sur según los unos y los otros.


La pugna entre el Gobierno de Venado Tuerto y la Provincia pareciera que también se refleja en las estadísticas que cada uno por su parte difunde a diario. Desde que el sistema de conteo del Municipio se puso en marcha hace casi un mes (el 18 de agosto) hasta la fecha, pocas veces las cifras de nuevos pacientes con CoViD19 coincidieron y hubo momentos en los que la diferencia fue tan brutal que convirtieron a ambas mediciones poco creíbles o, peor todavía, en herramientas para la manipulación de la opinión pública en uno u otro sentido. El 4 de septiembre, día en que el gobernador santafesino informaba el regreso a Fase 1 en varios departamentos de la provincia, el Ministerio de Salud de Santa Fe reportaba sólo 9 casos nuevos para Venado Tuerto, mientras que el Municipio acusaba 108. Obviamente, desde ese momento la poca credibilidad de las estadísticas oficiales se terminó de pulverizar. "Ya no tiene sentido seguir difundiendo esos partes con esas cifras", decía ya por esos días un reconocido médico venadense y agregaba: "Esos números no reflejan nada. Tenemos transmisión comunitaria y hay muchísimos casos que se descubren por casualidad. Por ejemplo, si una persona va a quedar internada por otra patología, se realiza el hisopado antes del ingreso y aunque no tenga síntomas y en esos hisopados se descubrieron muchísimos casos positivos".

Otro profesional de un efector venadense aseguró que sabe de al menos un laboratorio privado de la ciudad que notifica en tiempo y forma al sistema provincial, aunque dijo desconocer cómo se manejan los demás. En este punto vale recordar que en Venado Tuerto, los estudios se realizan en laboratorios privados y en efectores públicos. A los privados puede ir cualquiera que tenga el dinero suficiente para abonarlos o que su obra social se los cubra, mientras que en el ámbito público el hisopado se realiza en e Hospital Gutiérrez y de allí las muestras se envían al CEMAR (Rosario), el cual está saturado dado el avance de la pandemia en esa ciudad. Esto genera demoras importantes en los resultados y hasta hubo muchos pacientes internados, con signos de CoViD19 y con tratamiento para esa enfermedad, que regresaron a su casa, ya en franca mejoría, pero sin la confirmación de su estudio.

Gráfico dinámico de los informes diarios de nuevos contagiados en la ciudad de Venado Tuerto, desde el 18 de agosto hasta el domingo 13 de septiembre. La línea amarilla representa los casos informados por la Provincia, mientras que la azul los que informa el Municipio. Para ver la animación, presione el botón REPLAY


A esta altura cabe preguntarse para qué sirve la difusión de números tan distantes y que marcan tendencias tan dispares. Depende quién los lea y que fin quiera darle a esa información. Desde los agitadores de teorías conspiranoides hasta las miradas más cientificistas, hay absolutamente de todo. En medio de la pandemia que no da tregua, la OMS advierte sobre dos flagelos: la infodemia y la desinformación. El término infodemia se refiere a "un gran aumento del volumen de información relacionada con un tema particular, que puede volverse exponencial en un período corto debido a un incidente concreto como la pandemia actual" y advierte de sus consecuencias: En esta situación aparecen en escena la desinformación y los rumores, junto con la manipulación de la información con intenciones dudosas. En la era de la información, este fenómeno se amplifica mediante las redes sociales, propagándose más lejos y más rápido, como un virus. La desinformación, en tanto, se define como la información falsa o incorrecta con el propósito deliberado de engañar. En el contexto de la pandemia actual, puede afectar en gran medida todos los aspectos de la vida, en particular la salud mental, habida cuenta de que las búsquedas en internet de información actualizada sobre la COVID-19 se han disparado de 50% a 70% en todas las generaciones. Ambas son tan peligrosas como el mismo virus. La gente deja de confiar en las estadísticas y se relaja o se atormenta según su propio temperamento y su propia lectura.


Pero hay más. ¿Qué deja en evidencia este claro caso de desinformación? Deja en claro la enorme brecha entre el Estado provincial y el Estado Municipal. La información, es demasiado notorio, no se comparte ni está centralizada, creando confusión entre la ciudadanía. La sensación de que "nos mienten" se instaló con fuerza en la población y revertir ese concepto ya casi es imposible. La OPS aconseja remitirse a fuentes oficiales para mantenerse al tanto y adoptar las medidas más adecuadas según el momento de la pandemia que se transite en cada región. Pero: ¿Cuál es, en este caso, la información oficial? ¿La que dice la Provincia o la que dice el Municipio?. No está claro porque tampoco está claro de dónde sacan sus números cada una, porque no se sabe si todos los laboratorios privados y públicos notifican como corresponde, porque cuando se indaga sobre estas cuestiones nadie responde formalmente... El desconcierto gana la calle y en la calle se dicen infinitas cosas que ya nadie podrá certificar o negar con un margen de confianza aceptable. Hay salida? Los manuales dicen que sí, aunque muchas veces quienes redactaron los manuales se olvidan de lo que escribieron hace apenas unos pocos meses.

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