10 años sin Mario
- Fernando Coronel

- 14 sept 2020
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El 14 de septiembre de 2010, poco después de las 5 de la tarde, Mario Bazán fue asesinado en pleno centro de la ciudad. Reconocido DJ, fue el icono de una época. El homicida quedó libre poco después.

Alrededor de las 17:30 del martes 14 de septiembre de 2010; Mario Bazán, un reconocido DJ de Venado Tuerto, estacionó el utilitario que usaba como transporte escolar en la zona de Marconi al 600 y se dirigió a con paso firme hacia un hombre que estaba a punto de subir a una ostentosa Harley Davidson. Los chicos que debían abordar el vehículo en un establecimiento escolar de la zona esperaban ansiosos, mientras que un grupo que ya venía viajando en el pequeño autobús miraban la escena. Otros testigos oyeron la breve discusión donde Bazán le recriminaba al hombre pidiéndole que “lo deje de joder”. Apenas unos instantes después, se trenzaron en una pelea a golpes de puño, en la que el conductor de la motocicleta se llevó la peor parte. Nadie suponía que lo que comenzó como una simple discusión tendría el peor de los finales. Esteban Kvietkauskas, el hombre de la Harley, que por esos días tenía 52 años, vapuleado por Bazán, un poco más joven y más fuerte, ya muy golpeado, tomó un objeto punzante, le asestó un solo golpe en el pecho, logró zafarse de su agresor y se refugió en un comercio de la cuadra donde minutos antes había realizado una compra. Bazán cayó al piso y menos de una hora después murió en el viejo Hospital Gutiérrez. Su deceso causó una profunda conmoción en la sociedad venadense, ya que MaDaBa (tal como se lo conocía al DJ) era una persona muy apreciada y reconocida en toda la zona.
“Nunca se encontró el arma homicida. Unos dicen que fue una lapicera de metal y otros creyeron haber visto un destornillador. Hubo una búsqueda intensa del objeto, pero los pesquisas nunca pudieron encontrarlo”, recuerda exactamente a diez años de aquel día el periodista Héctor Pagano. Kvietkauskas fue asistido en el lugar del hecho y una vez que se recuperó quedó detenido, acusado de homicidio. El penalista Antonio Di Benedetto asumió la representación de la querella y después de que el homicida se negara a declarar, señalaba a la prensa que: “El acusado dice que no se acuerda nada de lo que pasó, hay testigos que dicen que lo vieron hablar por teléfono después del hecho y además él alcanzó a entrar al comercio (donde se refugió) mientras mi cliente se desangraba”, al tiempo que solicitaba que la causa fuera caratulada como “homicidio simple”.
En realidad, las cosas habían comenzado algún tiempo antes de aquella tarde de septiembre, pero habían alcanzado ribetes serios un par de semanas antes, cuando una llamada a la casa de familiares de Bazán amenazó con hacerles daño a él y a sus hijos. Pocas horas después de eso, alguien rompió el vidrio del vehículo de Bazán. Las miradas caían sobre Kvietkauskas, con quien Bazán aparentemente mantenía un entredicho comercial. “Bazán habría hecho algunos tratos con este hombre, negocios inmobiliarios, y la situación económica del momento no ayudaron mucho. A pesar de que cumplía en la medida de sus posibilidades habría habido algunas demoras casi corrientes en el rubro, no es que fuera una locura para nada, y Kvietkauskas exigía de manera bastante poco amigable que Bazán se pusiera al día. La situación se tensó tanto que Bazán se hartó y lo increpó a la salida de un negocio. La discusión fue breve y enseguida comenzaron los golpes. Mario tenía buen estado físico y nadie imaginaba que reaccionaría así porque siempre fue un muchacho muy amable, muy pacífico, muy buen tipo”, recuerda un cronista que cubrió los hechos de aquellos días.
La despedida de Mario Bazán, MaDaBa, el que tantas tertulias de adolescencia de varias generaciones venadenses animara; fue realmente multitudinaria en una ciudad que no salía de su sorpresa. Miles de personas se volcaron a su velatorio y lo acompañaron a su última morada. “Con él se fue la música de nuestra época”, resumió, emocionado, uno de aquellos “pibes” que se acercaban a colaborar con él y a aprender el oficio. Hay algo en los que todos coinciden una década después: Mario era un ser humano increíble, siempre dispuesto a ayudar, de puertas abiertas en un ámbito donde no siempre eso ocurre, con una actitud solidaria y franca para con todos.
Kvietkauskas quedó en libertad poco tiempo después amparado en la figura de “legítima defensa”. La Justicia entendió que fue un acto en el que no tuvo la intención de dañar a Bazán. Un avezado periodista policial aún sostiene que el acusado tenía ciertos vínculos que nunca quedaron claros con la Policía, lo cual “fue una ayuda” para que nunca se encontrara el arma homicida (que en realidad ni siquiera era un arma). “Estaba enfermo, creo que de una hipertensión y enfermedad cardíaca”, recuerda y concluye que ese combo fue decisivo para la determinación de los jueces. Pocos recuerdan su nombre y hasta el caso en si mismo tiene baches profundos en la memoria de muchos cronistas de la época. A MaDaBa, en cambio, se lo recuerda casi cotidianamente cuando suenan aquellos viejos temas del rock argentino de los 70`s. El estudio radial central de Máxima Multimedia, propiedad del locutor Enzo Cáceres, lleva su nombre y una placa lo recuerda para siempre.








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